4 de junio 2001 - 00:00

Hoy empieza en Brasil el racionamiento de energía

Rio de Janeiro - Desde hoy Brasil comienza el racionamiento de energía más grande de su historia, que puede tensar su crisis económica a extremos impensados.

Brasil enfrenta un fuerte rebrote inflacionario con la escapada del dólar al nivel más alto de su historia. En lo que va del año el real se devaluó 18%. Además, la crisis cambiaria lo ha obligado a subir durante los últimos tres meses su tasa de interés de referencia para contener la demanda de divisas y desalentar el consumo.

Las inversiones también están cayendo. De acuerdo con el informe del viernes del Banco Central, las inversiones extranjeras disminuyeron en Brasil: en los primeros cuatro meses del año sumaron 7.100 millones de dólares, cifra inferior a los 10.800 millones del mismo período del año anterior. A eso se suma que muchas empresas locales anunciaron la suspensión o disminución de inversiones planeadas, debido a que las fábricas trabajarán menos para ahorrar energía.

• Tasas altas

Si se toma el C-Bond, el título público más negociado de la deuda externa brasileña, las tasas que paga el país son más altas que las de la Argentina. Los FRB argentinos marcan 822 puntos básicos de riesgo-país y los C-Bond llegan a 867 puntos. Desde hoy las principales ciudades brasileñas padecerán noches menos iluminadas y se verá a fábricas trabajando por debajo de su capacidad para economizar 20% de electricidad.

Habitantes de Rio de Janeiro, Sao Paulo o Belo Horizonte, entre otras grandes ciudades, deberán renunciar al aire acondicionado y a las duchas prolongadas, para no pagar a través de tarifas eléctricas triplicadas el exceso de consumo. La tarifa eléctrica normal tiene un techo, 500 kWh, por encima se paga una cuenta de luz 200% más cara de lo habitual. El racionamiento además regirá para los estados de Ceará, Rondonia, Paraíba, Pernambuco, Alagoas, Sergipe, Piauí, Bahia, Espíritu Santo, Rio de Janeiro, Sao Paulo, Goias y Mato Grosso, además de Brasilia. Con un racionamiento menos estricto se encuentran algunas ciudades de los estados de Maranhao, Tocantins y Mato Grosso do Sul.

En un intento de achicar el consumo los brasileños cambiaron las lámparas tradicionales por tubos fluorescentes, dicroicas, al tiempo que reducirán el uso del secador de cabellos y cualquier otro artefacto eléctrico prescindible.

Las empresas eléctricas enviaron millones de cartas a sus usuarios explicándole a cada uno su nueva meta de consumo. Sólo comisarías, cárceles y hospitales estarán fuera del estricto racionamiento.

Otras incomodidades que se agregarán a la vida cotidiana de los brasileños es que no podrán ir a los cajeros automáticos por la noche. La iluminación pública fue reducida en 50%, los trenes subterráneos funcionarán menos horas (con vagones más llenos) y las empresas telefónicas no garantizan que los aparatos celulares funcionen a pleno.

Los bomberos, previendo complicaciones, se entrenan intensamente para rescate de personas atrapadas dentro de ascensores sin energía.

Un romántico paseo por las veredas de la playa de Copacabana impecablemente iluminada por luces de neón, ahora será un riesgo porque estará en penumbras. Aunque redujo en una hora su horario de atención al público, la Justicia se verá desbordada por el alud de demandas de los consumidores y empresas, mucho más cuando por excesos de consumo les lleguen las exageradas multas.

¿Cuándo terminará el racionamiento? Nadie lo sabe, todo depende de las lluvias. Cuando los ríos recuperen su caudal y abastezcan a las represas, todo volverá a la normalidad. Pero para que esto suceda el nivel de lluvias tendrá que ser por lo menos 75% más alto que el promedio histórico, de manera que el nivel de las represas hidroeléctricas no caiga a niveles inferiores a 10% (actualmente en 32,2%).

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