16 de abril 2004 - 00:00

"Hoy, tener u$s 15.000 M de reservas es sólo para imagen"

Mario Brodersohn, el ex secretario de Hacienda del gobierno de Raúl Alfonsín, jefe negociador de la deuda externa Argentina y presidente del Banco Nacional de Desarrollo, no da vueltas para expresar lo que opina sobre cómo está llevando adelante el gobierno la renegociación de la deuda en default con los acreedores privados.

Ayer, durante una presentación de la que participó en la Escuela de Dirección de Empresas sobre «Deuda Pública Externa», Brodersohn explicó: «Con los bonistas va a pasar lo mismo que en otras negociaciones que llevó adelante el gobierno. Tiene una actitud de confrontación muy dura al principio, pero en las etapas finales termina siempre concediendo».

En su conferencia, el autor del recordado «ahorro forzoso» argumentó que ésta es una práctica que «ya parece ser común, una predisposición psicológica» en el accionar del gobierno. Y relató que confrontando al principio pero cediendo después, la administración de Néstor Kirchner se manejó en temas como las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en la renegociación de tarifas con empresas privatizadas».

• Decisión correcta

Brodersohn explicó que la prudencia que aplica el gobierno al final de las negociaciones es una decisión correcta, ya que «de lo contrario, el país podría quedar fuera del sistema internacional». Y advirtió que está sorprendido por «la volatilidad que tienen los economistas críticos de la década del '90 que, en esos momentos, no eran críticos».

Estos fueron los principales conceptos de Brodersohn:

. El gobierno ofrece una quita de la deuda cercana a 90%, y un grupo de acreedores ofreció un plan con una quita de 60%. Pero en el medio está el precio del mercado. Los títulos que están en default se comercian y en el mercado los tenedores pierden cerca de 70%. O sea que el mercado está valorizando en ese margen.

. El valor en el mercado es un dato central para tener en cuenta en la negociación.
Obviamente el mercado no le cree al gobierno y se acerca más a la propuesta del grupo de acreedores privados que a la oficial.

. El gobierno transformó en bandera política dos temas: no pagar los atrasos de intereses y no bajarse de su propuesta de quita del valor nominal.

. Si el gobierno quiere mantenerse en ese nivel, puede subir la tasa de interés (a pagar por nuevos bonos) o repetir la experiencia de los Brady ( tenían una garantía del Tesoro de EE.UU.).

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La administración Kirchner cae en una contradicción cuando dice que le parece bien que el Estado italiano ayude a los acreedores de su país porque muchos son jubilados. ¿Por qué no hace lo mismo con los jubilados de acá que tienen bonos?

. Podría ofrecerles a los tenedores minoristas (que reúnen u$s 30 mil millones) un bono a la par (sin quita pero a largo plazo) y discutir la tasa de interés. Y al resto (u$s 50 mil millones) un bono estilo Brady, comprando un bono del Tesoro y eso cancela la deuda a 30 años.

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¿De qué le sirve a un país que tiene tipo de cambio flotante tener 10 mil o 15 mil millones de dólares de reservas? Las reservas son importantes si tenemos un tipo de cambio fijo; si no, es sólo para tener buena imagen, prestigio. Pero, en definitiva, es poner capital en bancos extranjeros para que financie las actividades de otros países, y éste es un país que necesita ahorros internos.

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El gobierno va a pelear con acreedores, pero terminará concediendo. Va a tener un tono combativo y terminará acordando. Esa decisión lo afectará un poco, pero no le traerá ningún costo político.

. El gobierno conservará su popularidad en la medida en que el tipo de cambio esté en $ 2,80 o $ 2,90, como pasará en el segundo trimestre del año. Eso es lo más importante en la opinión pública. La renegociación con los acreedores se discute en ámbitos académicos.

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Desde 1960 hasta 2000, la Argentina tuvo un promedio de 3% de déficit. El superávit primario para la Argentina es una rareza histórica. A esto se llegó por: la devaluación, el aumento del precio de la soja y el petróleo, y la baja de 25% del salario real de los empleados públicos y a los jubilados. Por eso no se puede sostener en el tiempo.

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