Hubo casi de todo, como en botica

Economía

Cada maestro con su librito. Para algunos, el 0,24% que ganó ayer el Dow al cerrar en 9.340,45 puntos, fue fruto del anuncio de que la venta de casas ya construidas estaba en línea con lo que esperaban los analistas y que la confianza de los consumidores viene mejorando significativamente en lo que va del mes. Aceptar este argumento significa ignorar que los grandes indicadores del mercado arrancaron neutros, para marcar una baja en los primeros sesenta minutos de operaciones que llegaba a 0,9% en el caso de las Blue Chips y 1,54% en los papeles del índice tecnológico. Después tenemos el grupo de los que señalan a Intel como el verdadero motor de lo que pasó. Es cierto que las palabras del presidente de la mayor fabricante de microprocesadores del mundo, advirtiendo que los buenos números del actual trimestre podrían no ser más que una golondrina en el invierno que vive su sector desde hace dos años, fueron muy negativas. Tanto como para derribar al papel más de 2%, desde el arranque. Pero esto de ninguna manera explica ni el porqué del rush final del mercado (e Intel), ni porqué el S&P 500 se movió tan en paralelo con el Dow. Después tenemos a los que en base de los bajísimos volúmenes que se están operando y especialmente en la elevada «iliquidez» que está mostrando el mercado se inclinaron a explicarlo todo en base a un muy fuerte rumor que circuló en las primeras horas, que se dispararía una gigantesca orden de venta computarizada, la que finalmente no apareció. Así los que vendieron en la mañana tratando de «hacerse unos pesos», debieron salir a recomprar por la tarde, cuando ya se veía que era todo un «bluff». Por último estuvieron los que argumentan a favor del «efecto del Labour Day».

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