IDEA: debate por el FMI, el dólar y el futuro de la actividad económica

Economía

Guzmán dejó un mensaje grabado antes de volar a Washington: recalcó la necesidad de estabilizar la macro y descartó una devaluación. Fernández cerrará el evento mañana. Los pedidos de los ejecutivos.

La primera jornada del 57º Coloquio de IDEA tuvo como eje central un pliego de propuestas y pedidos de flexibilización laboral y beneficios impositivos, que constituyen la agenda empresarial para “impulsar el trabajo y el crecimiento de Argentina” en la pospandemia (ver nota aparte). Aunque el tradicional encuentro de ejecutivos, que en esta oportunidad se realiza en Costa Salguero entre el 13 y el 15 de octubre, tuvo como otro de sus focos la política económica del Gobierno, en particular, la cuestión cambiaria y el cepo.

Ya en el discurso de apertura, la presidenta del coloquio, Paula Altavilla, describió la situación actual como de “desorden macroeconómico”. Aseguró que esto genera “falta de confianza” y una baja tasa de inversión. Y planteó la receta del empresariado: “Es necesario generar un entorno de previsibilidad macroeconómica y regulatoria, con reglas claras, que se mantengan en el tiempo, y reemplazar las restricciones por incentivos”.

Abajo del escenario, durante un break, un ejecutivo de la industria del conocimiento y otro de la salud tradujeron ese pliego en diálogo con Ámbito: la salida del cepo cambiario, un acuerdo con el FMI, una reducción de la carga tributaria y más trajes a medida de cada sector, como el que recientemente alcanzó el sector automotriz con el SMATA y el Gobierno para modificar condiciones laborales, dar beneficios fiscales y comprometer inversiones. Una agenda similar a la que había dominado el almuerzo del martes entre Alberto Fernández y algunos de los integrantes más prominentes del establishment local en Casa Rosada.

La palabra oficial, en el primer día del evento, la dio el ministro de Economía, Martín Guzmán. Fue un mensaje grabado antes de su partida a Washington, donde negocia el nuevo programa con el FMI. “El sector público y el sector privado deben trabajar de la mano”, dijo en el contexto del acercamiento del Gobierno al empresariado tras la derrota en la PASO, que incluyó el anuncio de un conjunto de proyectos de ley con incentivos sectoriales (agro, hidrocarburos, electromovilidad, entre otros) y el nombramiento de Juan Manzur en la Jefatura de Gabinete, un político con mucha llegada al círculo rojo. En ese marco, el Presidente confirmó su presencia mañana en el cierre del coloquio.

Guzmán se refirió a distintos temas de la agenda que plantean los empresarios, que en off de récord afirmaron que su mensaje no despertó mayores sorpresas. En cuanto a los pedidos de reforma laboral, el ministro aseguró que con la misma legislación actual, Argentina tuvo períodos de creación de empleo y de crecimiento del número de empresas. “Una macroeconomía funcionando bien para nosotros es el factor fundamental para la creación de empleo”, sostuvo. Aseguró que el Gobierno no piensa en quitar derechos, aunque convino en la posibilidad de “ir adaptando el mercado de trabajo a las circunstancias”.

En relación a la doble indemnización y la prohibición de despidos, cuya eliminación es un pedido recurrente del empresariado, dijo que “es una cuestión coyuntural, transitoria, no permanente”. Su par de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, admitió ayer en declaraciones a Futurock que el Ejecutivo evalúa modificar esas dos medidas implementadas el año pasado en el marco de la pandemia.

Dólar, cepo y brecha

Respecto del cepo, Guzmán afirmó que “los controles en la cuenta de capitales tienen una naturaleza principalmente defensiva” para “evitar que haya una salida de golpe de los capitales” que ingresaron durante el macrismo a hacer la bicicleta financiera. Aunque señaló que esas restricciones también generan problemas para el ingreso de inversiones productivas: “Es por eso que trabajamos para construir condiciones que nos permitan tener un esquema diferente, lo que llamamos regulaciones macroprudenciales, que alienten la entrada de capitales para la economía real, la producción, las fábricas, y que desalienten los movimientos abruptos de capitales especulativos”. Pero aclaró que esa flexibilización llevará tiempo ya que es necesario acumular reservas.

En ese sentido, buscó despejar las expectativas de depreciación que imperan en el mercado: “No vamos a hacer ningún salto devaluatorio”. Y dijo que la política cambiaria seguirá en línea con lo planteado en el proyecto de Presupuesto 2022, que prevé un dólar oficial a $131,10 para fines del próximo año.

Sobre estos puntos debatieron también en otra mesa Emmanuel Álvarez Agis, exviceministro de Economía de Axel Kicillof y titular de la consultora PxQ, y Hernán Lacunza, exministro de Hacienda de Mauricio Macri y jefe de la consultora Empiria. Lacunza fue quien reintrodujo el cepo en 2019, en medio de una corrida cambiaria y de la derrota electoral de Juntos por el Cambio. Ayer, el economista dijo que los controles deben ser transitorios y que este año tendrían que haberse “relajado” pero el Gobierno los “ajustó”. Insistió en que la forma de bajar la brecha es con una “austeridad fiscal” que permita reducir la emisión, y consideró que así lo hizo Guzmán a comienzos de este año.

Álvarez Agis, por su parte, consideró que “el principal objetivo de la política económica debe ser eliminar la brecha”. Y sostuvo que la forma de hacerlo debe ser mediante la apreciación del tipo de cambio paralelo y no de una devaluación del oficial ya que eso aceleraría la inflación. Y propuso salir del cepo de manera gradual y a largo plazo, con la apertura de una puerta paralela para que las nuevas inversiones puedan “ir saliendo”.

Otro de los platos fuertes de la primera jornada fue el discurso del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quien recibió algunos aplausos al cierre de su exposición, al igual que Guzmán. Con guiños al empresariado y con la mira puesta en 2023, Larreta habló de tres precondiciones para un modelo de crecimiento con inversión: terminar con la grieta, estabilizar la macroeconomía e incluir “al 20% de la población que está fuera del sistema”. En ese sentido, una de las novedades de esta edición del coloquio fue la invitación, por primera vez, a organizaciones de la economía popular.

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