5 de noviembre 2007 - 00:00

IDEA: empresarios van a Mar del Plata si también viaja Cristina

Gustavo Ripoll,presidente de IDEA
Gustavo Ripoll, presidente de IDEA
Muchos empresarios «top» están condicionando su viaje a Mar del Plata esta semana para participar del 43° Coloquio de IDEA a que se confirme la presencia el viernes de Cristina de Kirchner. De lo contrario, y como viene sucediendo en los últimos años, enviarán a sus directores de asuntos institucionales y/o a altos gerentes de sus organizaciones.

No obstante, todo parece augurar que el Sheraton de esa ciudad se llenará esta vez de hombres que manejan las empresas, y no de sus segundas líneas: la presidente electa seguramente no se perderá una nueva oportunidad de hablar frente a un auditorio conformado por lo más granado del empresariado. Ya lo hizo con la Unión Industrial Argentina (UIA) en el Día de la Industria, y en otras ocasiones similares durante la campaña.

Por eso, parecen hoy lejanos los días cuando (hace apenas dos años) Néstor Kirchner no sólo «ninguneaba» el Coloquio, sino que además les prohibía a sus funcionarios concurrir a él. Y hasta usó el viaje de Roberto Lavagna como excusa final para echarlo.

¿Qué clima encontrará Cristina K. en Mar del Plata? En la intimidad, uno de los miembros del comité organizador confesó: «Nadie va a hablar mal del gobierno; el Presidente ya se va y su sucesora prometió venir. Tampoco los temas planteados son conflictivos (no se hablará de tarifas, de salarios, de tipo de cambio, de crisis energética)... La situación es ideal para estar en IDEA este año. Por eso acepté».

Por razones obvias se mantiene en reserva la identidad de este alto ejecutivo con responsabilidades en la organización del 43° Coloquio, pero el relato de su postura sirve para entender que nadie irá a Mar del Plata con otro ánimo que ese.

Este año, el encuentro lleva el título «Argentina: un trabajo de todos», y sus organizadores esperan recuperar brillos que se fueron perdiendo en ediciones anteriores de este clásico anual. El año pasado, lo que se buscó fue evitar las iras del gobierno con el «lavadísimo» programa preparado por Enrique Pescarmona, porque el año anterior Kirchner se había enfadado con Alfredo Coto (a la sazón, presidente del Coloquio) en función de declaraciones de éste rayanas en la inocencia.

Un año después, este diario revelaría que el «enojo» era en realidad por la gestión que había comenzado a hacer el supermercadista para venderle la cadena a Wal-Mart, ante su imposibilidad de renegociar su deuda. Ese problema sería solucionado a posteriori con un fideicomiso organizado por el Banco Nación y la « aceptación» por parte de los bancos acreedores de la reprogramación en términos muy favorables a la última gran cadena minorista nacional.

Ahora encabeza el Coloquio Guillermo Murchison, un empresario del ramo logístico de perfil bajísimo; el presidente de IDEA es Gustavo Ripoll, CEO de Microsoft Argentina. Como se ve, dos figuras sin intersecciones ni negocios con el Estado, blindadas a cualquier ataque oficial, pero también a cualquier imputación de haber sido «puestos» por el gobierno.

  • Promesa

    El encuentro arranca el miércoles por la tarde, y se prolongará hasta el viernes a la noche; la presidente electa prometió llegar el viernes por la tarde para cerrarlo en la comida nocturna. Antes de eso participará (hasta el jueves) de la cumbre del Mercosur de Santiago de Chile.

    Para evitar disgustos ya padecidos en los últimos años, los organizadores decidieron no apostar al frágil mercado aerocomercial argentino y chartear dos aviones de LAN Argentina que partirán el miércoles desde Aeroparque, y regresarán el sábado por la mañana. Esto debería garantizar que los invitados, participantes y oradores (más la prensa) no se vean impedidos de llegar en tiempo y forma al Coloquio. Aun así, y como de costumbre, muchos llegarán manejando sus propios autos, otros de la mano de sus choferes y algunos pocos a bordo de sus aviones privados.

    Entre los oradores prometidos se cuentan el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, el filósofo francés Guy Sorman, el novelista mexicano Carlos Fuentes y Luis Alberto Moreno, titular del BID. Uno de los grandes ejes temáticos será «El mundo y la Argentina» (y no al revés, como parecería más lógico y menos egocéntrico). Se hablará de «valores y calidad institucional», «nuevas instituciones para controlar la violencia», «la construcción de capital institucional»; «capital institucional y qué podemos hacer para disminuir la corrupción». También el ex vicecanciller estadounidense Strobe Talbott hablará de «La situación en Medio Oriente y las relaciones entre Estados Unidos y la Argentina».

    También se apuntará a un tema caro a los empresarios: el empleo informal, cuando aborden el tema «Cómo formalizar el empleo: una herramienta para la competitividad con inclusión social» y su derivado «La revalorización de la cultura del trabajo y del esfuerzo en el capitalismo moderno: el caso francés». Como se ve, nada complejo políticamente.

    Más tarde se charlará sobre «Abastecimiento sustentable de energía. Instituciones y políticas de Estado requeridas». Allí podría producirse -según temen algunos y desean otros- el único chisporroteo con el gobierno, que no tendrá quién lo defienda en un panel conformado por Ernesto Badaraco del ITBA, el consultor Francisco Mezzadri y Carlos Pierro, del Comité Argentino del Consejo Mundial de Energía. ¿Podrán o querrán evitar estos expertos hablar de «crisis»?

    El final, como se dijo, debería estar a cargo de Cristina de Kirchner. Nada en el horizonte, salvo algún percance o inconveniente de último momento, hace pensar que se pierda esta ocasión para volver a hablar frente a empresarios.
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