3 de septiembre 2004 - 00:00

Impacto fuerte en mercados

Los bonos en default se movieron ayer al compás de las señales que llegaron desde el Ministerio de Economía. Arrancaron con subas de hasta 5%, pero luego se produjeron tomas de ganancias tras la aclaración de Roberto Lavagna. Las dudas entre los operadores hicieron que los títulos quedaran lejos de los niveles máximos que habían tocado al mediodía. Los bonos defaulteados cotizan en el orden de los 30 dólares, pero la oferta de Economía tiene un valor presente cercano a los 24 dólares. Esto indica que los operadores siguen esperando una mejora de la oferta. Los bonos posdefault directamente no reaccionaron ante el cambio de estrategia del gobierno. Los BODEN en dólares no se movieron, y los emitidos en pesos ganaron apenas 0,30%. Bonistas y operadores rechazaron el mecanismo que quiere aplicar Lavagna. La lectura positiva es que el gobierno reconoció la necesidad de modificar la oferta para aumentar el grado de aceptación, por lo cual ahora se esperan nuevos anuncios que ayuden a acercar posiciones con los acreedores.

Impacto fuerte en mercados
«No son serios», fue la frase más escuchada entre los operadores de bonos, cuando terminó la rueda de ayer. El enojo contra el Ministerio de Economía estaba justificado. El día había comenzado con una búsqueda eufórica de bonos en default. Las órdenes de compra abundaban. Algunas especies costaba conseguirlas. Poco después del mediodía las series más demandadas, Global 2008, 2018 y 2031, estaban más de 3% arriba. Los Brady marcaron techo de 4%.

Los inversores más audaces, confiaron en los anuncios de Roberto Lavagna del día anterior: se iba a prorratear todo el dinero destinado a pagar la deuda, entre los bonistas que acepten la oferta. De hecho, se razonó que habría más dinero porque, seguramente, los que tienen bonos desde antes del default a 100% de su valor, rechazarán la propuesta. Era un negocio brillante: los nuevos inversores compraban a primera hora un Global a 25% o 26% de su valor y luego aceptarían la propuesta de Lavagna lo que les permitiría ganar más de 10% en dólares en menos de seis meses.

Al mediodía los bonos ya estaban en una paridad de 30% y los compradores hacían cuentas de cuánto más podían subir. Pero la euforia se interrumpió a la tarde cuando el ministro de Economía dijo que había sido malinterpretado.

Las órdenes de compra inmediatamente desaparecieron y el mercado se volvió vendedor. Al cierre, el Global 31 había mejorado 0,80% con negocios por $ 45 millones en el Mercado Abierto Electrónico (MAE), una cifra impensada para un bono defaulteado. En el mejor momento del día, subió 3%. El Global 2008, el bono de referencia de la deuda externa porque es el que más láminas tiene emitida, cayó 0,30% después de haber tocado una mejora de 3,5%.

«Tengo todo el derecho del mundo a pensar que en Economía los muchachos compraron días antes bonos en default y los vendieron ayer antes de que Lavagna hablara»,
dijo indignado un operador que había descolgado los teléfonos para no escuchar más reclamos, lamentos y enojos de sus clientes.

• Comentario

«El estilo K llegó a la economía», fue el comentario de los hirientes. «En un mercado serio como el de Nueva York, un ministro por estas declaraciones hubiera recibido fuertes sanciones y juicios de los inversores», afirmaba otro que se olvidó que cualquier operación en Buenos Aires lleva el sello de «riesgo argentino».

Lo cierto es que no se entendía cómo con un tema tan serio como el de reestructurar la mayor deuda del mundo en default, donde atrás presionan el FMI, el Grupo de los 7 y está en juego dinero de jubilados italianos, ahorristas alemanes, españoles, japoneses y futuros jubilados argentinos, un ministro puede hablar tan ligeramente de la oferta de la deuda externa.

Pero la Argentina es un país que cobija a una colorida raza de especuladores. A última hora compraron bonos defaulteados porque, razonaron,
«después de este escándalo algo va a tener que mejorar la oferta».

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