IMPSA: tras el salvataje oficial, llega el aporte de capital estatal

Economía

La ex Industrias Metalúrgicas Pescarmona emitirá nuevas acciones por hasta u$s20 millones que serán suscriptas por el Gobierno de la Nación y la provincia de Mendoza. Así cierra la reestructuración.

IMPSA, la compañía metalúrgica que perteneció hasta 2017 a la familia Pescarmona, acelera los tiempos de su reestructuración. Tras haber logrado un acuerdo con sus acreedores para reperfilar su deuda y de ingresar a un plan de asistencia del Gobierno, ahora comenzó a dar los pasos finales para su normalización: anunció que el 16 de marzo se reunirá la asamblea de accionistas para autorizar la emisión de nuevas acciones por hasta u$s20 millones. Los papeles, de no mediar sorpresas, serán suscriptos por el Gobierno nacional y el de la provincia de Mendoza, que así capitalizarán la compañía.

“Esta nueva capitalización permitirá preservar años de inversión en tecnología para la industria nacional y permanecer como referentes internacionales en materia de energía para la exportación de productos de alto valor agregado”, afirmó Juan Carlos Fernández, CEO de IMPSA, en un comunicado que la empresa envió a la Comisión Nacional de Valores para informar de la convocatoria a la asamblea, que se realizará a través de la plataforma Zoom.

La capitalización se destinará a “recomponer su capital de trabajo, lo que le permitirá a la empresa consolidar su operación en Argentina y volver a competir en los mercados que lideró durante décadas exportando el 85% de sus productos a Asia, Europa, África y las Américas, y generar las divisas que la economía argentina necesita”, resaltó la compañía.

La empresa está manejada por un fideicomiso que concentra el 65% de las acciones y es encabezado por el Banco Nación, el principal acreedor de IMPSA. El 35% restante está en otro fideicomiso que integran la familia Pescarmona y otros accionistas.

“En caso de que los fideicomisos accionistas no ejerzan su derecho de suscripción preferente sobre las mismas, la compañía ofrecerá las nuevas acciones al Gobierno Nacional y al Gobierno de Mendoza”, aclaró IMPSA.

La empresa llega a esta instancia tras lograr la reestructuración de deudas, estimadas en u$s560 millones, en noviembre pasado. En esa operación logró la aceptación del 98% de los acreedores que le permitió reperfilar pasivos que son 90% en dólares y 10% en pesos. Así logró cinco años de gracia en el pago de intereses hasta 2025, y comenzar a pagar capital recién a partir de 2028.

Luego de este proceso, en diciembre de 2020, el Ministerio de Desarrollo Productivo le otorgó el programa de asistencia a empresas estratégicas que exportan alta tecnología. El auxilio consiste en el pago del 75% de la nómina salarial durante cuatro meses.

La empresa con sede en Mendoza exporta el 80% de su producción y emplea de manera directa a 750 personas y cuenta entre sus proveedores a más de 100 pymes.

Es considerada una de las mayores empresas de innovación y tecnología junto a la rionegrina Invap.

Actualmente diseña y fabrica las nuevas turbinas de la Central Hidroeléctrica de Yacyretá, los aerogeneradores del Parque Arauco (La Rioja), equipamientos para la Central Hidroeléctrica El Tambolar (San Juan), equipamientos para YPF y la fabricación del primer reactor nuclear argentino para generación de energía, el CAREM, entre los principales proyectos.

Este año prevé competir en proyectos en Latinoamérica, Estados Unidos, India y el sudeste de Asia.

En octubre del año pasado IMPSA abandonó la búsqueda de un comprador y encaró la reestructuración de su deuda con el objetivo de “volver a conquistar los mercados local y extranjero”.

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