Inflación, paritarias y el Impuesto a las Ganancias: ¿Cuál será el impacto en el bolsillo?

Economía

La modificación comenzaría a regir en septiembre, pero como muchas empresas ya están liquidando los sueldos, el beneficio impactaría recién en los recibos de octubre. También se mantendrá el universo de 1,2 millones de personas alcanzadas por el piso de ganancias.

El Gobierno nacional elevará el piso del Impuesto a las Ganancias en torno a los $175.000 a través de un decreto, que sería retroactivo a septiembre. El objetivo será absorber los incrementos que surgidos de las actualizaciones de las paritarias y tratar de mantener el poder adquisitivo, en un año electoral. Pero además del factor electoral, la inflación y la reapertura de paritarias adelantó los plazos para el anuncio.

La modificación comenzaría a regir en septiembre, pero como muchas empresas ya están liquidando los sueldos el beneficio impactaría recién en los recibos de octubre. También se mantendrá el universo de 1,2 millones de personas alcanzadas por el piso de ganancias.

Un estudio elaborado por los economistas Nadin Argañaraz y Andrés Mir de IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) determinó que esta suba del piso de Ganancias a $175.000 mensuales brutos evita que el impuesto absorba hasta un 72% de la suba de sueldos acordada en la reapertura de paritarias.

La ley 27.617, que en abril de este año impulsó Sergio Massa destinada a los sectores medios, dispuso que los asalariados cuya remuneración bruta mensual fuese inferior a los $ 150.000 queden eximidos del impuesto. Sin embargo, “la dinámica del proceso inflacionario, que llevó a reabrir las paritarias salariales para recomponer los valores nominales de las remuneraciones, seguramente provocaría que algunos asalariados que por la citada ley quedaban fuera del impuesto, pasen a tributar. Esto es así -refieren los autores- porque si bien la Ley 27.617 especifica un ajuste automático, éste se estipuló en forma anual, por lo cual el citado monto de $ 150.000 recién debería ajustarse en enero del próximo año 2022”.

Los recientes acuerdos salariales, que se precipitaron por cláusulas paritarias preestablecidas en tanto la inflación ya superó largamente el 29% previsto por el presupuesto nacional 2021.

Hasta agosto el Índice de Precios al Consumidor acumuló 32,3%, con una acumulación interanual del 51,4%. El presupuesto 2022 que Martín Guzmán mandó al congreso prevé cerrar el presente ejercicio con 45% pero los analistas privados estiman que la inflación no bajará del 50%.

“Obviamente -dice IARAF- los asalariados que antes de la reapertura de paritarias tenían ingresos mensuales cercanos al valor tope fijado, evitarán el retorno al pago del impuesto” al concretarse la medida.

En ese sentido, un trabajador soltero sin hijos, al que le hubieran incrementado el sueldo promedio mensual bruto de $150.000 a $ 160.000 (6,66%), tributaría $ 5.889 mensuales, es decir, un 4,1% de su remuneración mensual neta.

IARAF calcula que si el ajuste llevó su ingreso bruto de $ 150.000 a $ 170.000 (suba salarial del 13,33%), el impuesto sería de $ 12.741 mensuales (8,4% de su remuneración neta) y si el incremento llevó el promedio hasta los $ 175.000 (16,66% de aumento), el monto mensual del tributo hubiera sido de $ 15.593, lo que supone un 10 % del ingreso neto del trabajador.

“Para el caso de los trabajadores que pueden deducir cónyuge y dos hijos, los efectos serían en el mismo sentido, aunque atenuados por las mayores deducciones personales que pueden computar. En este caso la normativa implicaba también que parte del incremento acordado en paritarias sea captada por Ganancias, aunque en una menor cuantía que para el caso del trabajador sin cargas de familia. El impuesto se hubiese quedado con una proporción que está entre el 11,8% y el 36,6% del monto en que aumenta el salario según el acuerdo paritario que se alcance”, concluyó el informe.

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