"Si se bajara 10 puntos la evasión fiscal se resolvería el déficit"

Economía

Así lo planteó el CEO del grupo GNP, Guillermo Pérez, durante el Encuentro Anual de Impuestos organizado por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA).

Si en los primeros siete meses de este año la evasión fiscal hubiera sido cero, la recaudación de impuestos habría dejado en las arcas del Estado $9,6 billones en vez de los $5,8 billones que reportó recientemente la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Y si el incumplimiento de las obligaciones tributarias tan solo se redujera en 10 puntos se resolvería el problema del déficit fiscal. Así lo planteó el CEO del grupo GNP, Guillermo Pérez, durante el Encuentro Anual de Impuestos organizado por el Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA).

“Si se bajara la evasión fiscal del 40% actual al 30% se resolvería el problema del déficit. Hay que combatir fuertemente la evasión. Bajar 10 puntos resolvería el problema del déficit fiscal y resolvería muchos problemas”, señaló Pérez durante una de las charlas organizadas por la entidad empresarial. Las estimaciones sobre evasión fiscal están avaladas por diferentes fuentes de centros de estudios privados, indicó el tributarista. Si se tomara entonces como base lo que recaudó la AFIP en lo que va del 2021, el gobierno tendría ahora unos $380.000 millones extra, que es lo que produjo el Aporte Solidario de este año ($344.000 millones) y un poco más.

A los empresarios de IDEA les preocupa la cuestión impositiva, básicamente, porque hay un componente de competencia desleal con las firmas que están “en negro”, pero también porque consideran que una reforma fiscal puede ser una herramienta importante para impulsar las inversiones y el empleo. Si se acotara aunque sea en parte la evasión podría reducirse la presión fiscal.

Recientemente, durante un encuentro con empresarios del Grupo de los Seis, el ministro Martín Guzmán había aclarado que no es proyecto del gobierno el modelo de un estado con bajos impuestos. También forma parte de la agenda oficial el impulso a una nueva reforma fiscal que apunte a un sistema más progresivo. Durante la anterior gestión de Mauricio Macri se ensayaron algunos cambios, consistente en una rebaja gradual del Impuesto a las Ganancias desde el 35% al 25% para empresas que reinvirtieran utilidades aunque no se incluyó un acuerdo sobre el gasto.

Pérez coincidió en la necesidad de establecer un cambio importante en los impuestos, aunque sostuvo que debe ir acompañado de un consenso entre partidos, empresarios, académicos y sindicatos respecto del gasto público. “Una reforma tributaria que sea exitosa en términos de fomentar la inversión, el crecimiento, la empleabilidad y la integración social debe ir acompañada de un rediseño del gasto público en calidad y cantidad. Esa combinación generará éxito, crecimiento y mayor acceso al empleo”, dijo.

Bajo esta premisa, un rediseño del gasto, una reforma fiscal y el combate frontal contra la evasión le podría dejar margen al gobierno para bajar la presión fiscal. Pérez señaló que hay que “hacer benchmarking del gasto político con países comparables para mejorarlo sin descuidar el gasto social”. La propuesta, en definitiva, no tiene por objetivo “pagar menos”, sostuvo, sino “generar progreso social”.

El experto propuso “dotar al sistema tributario de mayor progresividad” y afirmó que “se deben reducir los impuestos indirectos y los distorsivos como el Impuesto al Cheque y a los Sellos”.

En otras palabras, subrayó que hay una “génesis del problema de la macroeconomía argentina que es la falta de consenso sobre un proyecto de país” y a partir de ahí la falta de un “consenso tributario”. Así, advirtió que “cuando las personas compran un producto tienen un impuesto oculto de cerca del 70% en relación al precio” que pagan finalmente, lo que señaló “afecta a todas las clases sociales”.

Al respecto, remarcó que “la macroeconomía afectó a la microeconomía generando una carga tributaria empresaria y social asfixiante”, por lo que consideró que cualquier reforma tributaria debe tener “incentivos a la inversión y la producción”.

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