Increíble estado vegetativo mundial

Economía

La quinta rueda semanal no desconoció las previas: otra vez se observó un asombroso aire de equilibrios entre las fuerzas de los mercados. Y en esto no importó ser de primero o segundo nivel de categoría, ni tampoco lenguas o regiones, la extrema pasividad global nuevamente marcó niveles de mínima y solamente los cambios de signo, según los índices, matizaron la última fecha. El Dow finalmente se desniveló hacia abajo con 0,45 por ciento, el Bovespa apenas si movió agujas con 0,07 por ciento y en el Merval, la variante no pasó de 0,12 por ciento. Extraño final de ejercicio, donde suelen aparecer impulsos sabiendo los operadores que se están rematando las diferencias anuales, donde el ambiente de lo accionario se vino mostrando más estancado y parejo que los papeles de renta fija. En Buenos Aires se reconoció un piso del índice en 2.044 puntos, con máximo en 2.062 y un cierre de unos 2.055 puntos. Ciertamente, otra rueda pasada en blanco, ya dejada de lado la posibilidad de acceder a cumbres superiores a lo conocido. Puede que no exista interés en las carteras frondosas por seguir mostrando fuerte evolución en estos activos, que ya llegados a los 2.000 puntos habían generado satisfacción plena.

  • Semana, igual

  • Para cinco fechas realizadas, aquello que dejaron los mercados comparados resultó irrisorio. El Dow con 0,63% de merma, el Bovespa en algo más de 0,5%, con el Merval en suba tan leve como es 0,4 por ciento.

    La sensación de navíos fondeados en segura bahía deja latente la posibilidad de que esto rompa hacia uno de los lados de modo más acentuado que lo presumible. Demasiado «chicaneo», demasiada calma y acuerdos de precios, como si al mercado le hubiera llegado algún listado de «precios sugeridos» (realizados por Moreno). Y... todo puede ser en el país de los controles. Menos mal que lo de afuera lo desmiente. No está pasando nada, en ninguna parte. Y la Bolsa se rasca.

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