13 de agosto 2021 - 00:00

BCRA extiende el ancla cambiaria para intentar que la inflación perfore el 3%

En 12 días de agosto el dólar oficial avanzó 0,39%, el mismo ritmo que en julio, y se encamina a cerrar el mes en torno al 1%. Gobierno sostiene su estrategia en busca de contener los precios.

Banco Central BCRA REM Tasas

Aunque sigue en niveles muy elevados y había expectativas de que esta vez comenzara con un 2, el dato de inflación de julio fue recibido con alivio en el Gobierno. Valoraron que el 3% que informó ayer el INDEC implicó el cuarto mes consecutivo de desaceleración después del 4,8% de marzo. En ese marco, el Gabinete económico dará continuidad a su estrategia para intentar consolidar esa incipiente tendencia mensual a la baja, que tiene como pilar la política de ancla cambiaria que despliega el Banco Central desde comienzos de año. En lo que va de agosto, la autoridad monetaria mantuvo esa dinámica y se encamina una vez más a deslizar el dólar oficial cerca de 2 puntos por debajo del índice de precios al consumidor (IPC).

Luego de que en sólo siete meses se consumiera la totalidad de la pauta del 29% fijada en el Presupuesto, el ancla cambiaria constituye la principal apuesta oficial para hacer que la inflación perfore el 3% por primera vez en diez meses, se aproxime lo más posible al 2% y permita iniciar la demorada recuperación del salario real en los meses previos a las legislativas. Un ancla que juega en tándem con el congelamiento de los combustibles y de las tarifas de gas y luz para los hogares durante el segundo semestre.

Ayer, la entidad que preside Miguel Pesce convalidó una suba de 3 centavos para el dólar mayorista, que cerró a $97,07. Así, en los primeros doce días del mes, acumula un alza de 38 centavos, es decir, del 0,39%. Se trata del mismo porcentaje registrado en las primeras doce jornadas de julio (hasta el momento, el mes con menor ritmo de depreciación del año) y proyecta un acumulado mensual en torno al 1%.

Este tipo de cambio oficial es el que se utiliza para el comercio exterior, el que impacta directamente en los bienes importados y los productos transables elaborados en el país. Debido a ello, es el de mayor incidencia en la dinámica interna de precios. Al moderar su deslizamiento, a tasas muy inferiores a las del IPC mensual, el Central intenta operar como un ancla para la inflación. Mientras una devaluación abrupta dispara los precios, como ya se demostró en 2018 y 2019, una apreciación real del dólar debería servir como freno.

Esa es la política que definió el Gabinete económico desde comienzos de año, como comunicó en su momento el ministro de Economía, Martín Guzmán. El dólar mayorista avanzó en enero 3,74%; en febrero, 2,89%; en marzo, 2,4%; en abril, 1,71%; en mayo, 1,21%; en junio, 1,1%; y en julio 1%. Así, mantuvo una tendencia decreciente y se evolucionó sistemáticamente por debajo de la inflación. Un escenario distinto al de 2020, cuando el tipo de cambio se movió a lo largo del año algunos puntos por encima del índice general de precios, que se encontraba aplacado por el parte económico que generaron las medidas sanitarias.

De esta forma, en los primeros siete meses de 2021, la cotización oficial avanzó 14,9%, casi la mitad de lo acumulado por el IPC en el mismo lapso (29,1%). Días atrás, Guzmán ratificó que la política de ancla cambiaria se extenderá en lo que resta del año. Lo hizo tras la reunión de Gabinete económico de la semana pasada, cuando afirmó que se busca “converger a un tipo de cambio promedio para diciembre de $102,40”, como establece el Presupuesto. Esto implicaría un incremento nominal de alrededor del 25% contra el cierre de 2020, que lo dejaría más de 20 puntos por debajo de la inflación proyectada por el grueso de las consultoras.

Expectativas

“Para los próximos meses esperamos que la inflación continúe desacelerándose incluso pudiendo romper los niveles del 3% mensual. En este sentido, la compleción de los ajustes en combustibles sumado al impacto rezagado que tiene la política monetaria contractiva del primer cuatrimestre y la desaceleración del ritmo devaluatorio serían los principales drivers”, señaló un informe de la consultora ACM. En Ecolatina coincidieron: “La menor depreciación del tipo de cambio oficial y tarifas pisadas ayudarán a que en la previa electoral estos números (del IPC) sean inferiores, incluso contando reapertura de paritarias”. Con todo, ambas firmas esperan que el año cierre con una inflación en torno al 48,5%.

Para desplegar esta política, el BCRA se apoya en un todavía intenso ritmo de liquidación de agrodólares, que le permite sostener el ancla sin resignar reservas en el mercado oficial. En lo que va de este mes, en el que estacionalmente se reduce el ingreso de divisas tras el cierre de la cosecha gruesa y el Central suele pasar a tener ventas netas de dólares, ya se liquidaron más u$s1.000 millones según datos de Ciara-CEC. Esto le permitió continuar a la autoridad monetaria con saldo comprador en sus intervenciones en la plaza mayorista: en agosto lleva adquiridos casi u$s150 millones, según fuentes privadas.

Boom de los commodities y cepo mediante, los funcionarios esperan que este mes cierre con un atípico saldo equilibrado y que ya en septiembre el Central termine con ventas netas en el mercado oficial. Aunque las reservas netas acumuladas en lo que va del año (unos u$s4.000 millones hasta las actuales u$s7.100 millones) hacen que el mercado “compre” la viabilidad de esta estrategia cambiaria, al menos hasta las elecciones. Esto se reflejó en la baja que tuvieron en las últimas ruedas las cotizaciones del mercado de futuros.

Con todo, el mercado sostiene la búsqueda de cobertura de devaluación para los meses posteriores a las elecciones, tanto en los contratos de futuros como en títulos dólar linked. En cambio, el Gabinete económico descarta un salto cambiario poselectoral y asegura que el tipo de cambio real multilateral se mantiene en niveles competitivos en términos históricos. En ese sentido, uno de los puntos que podría jugar a favor es la suba de tasas que del Banco Central de Brasil, que ya adelantó que en septiembre realizará un nuevo incremento. Ante eso, los analistas brasileños esperan una apreciación del real que, de concretarse, favorecería los términos de intercambio argentinos con su principal socio comercial.

Mientras tanto, la otra pata de la estrategia cambiaria oficial para los próximos meses es la utilización del poder de fuego del Banco Central para intervenir en el dólar MEP y el contado con liquidación. En momentos en los que se descuenta una mayor presión dolarizadora, como ocurre antes de cada elección, la intención es evitar que la brecha se escape por encima del 75%.

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