Federico Furiase: "Si bajan la inflación al 38%, con crecimiento, sería un gran logro"

Economía

Para el director de la consultora EcoGo, en ese escenario el déficit primario debería pasar del 6,5% de 2020 al 3,6%. Ajuste en 2022, dijo.

Federico Furiase, director de la consultora EcoGo, es uno de los profesionales del medio que cree que el Gobierno puede “arrimar el bochín” a la meta inflacionaria del 29% fijada en el Presupuesto 2021. Supone que con un ajuste del déficit al 3,6% del PBI y con un financiamiento del BCRA de 2 puntos del producto, es factible lograr un suba de precios de entre el 35% al 38%, por debajo de lo que pronostican las consultoras y el mercado.

Para eso, también estima que este año se va a tratar de atrasar el tipo de cambio, a la vez que cree que los sindicatos deberían aceptar que los empresarios les den aumentos salariales que no superen el 35%. Considera que el ajuste acordado con el FMI quedaría recién para 2022, y que incluso en el mejor escenario, no mejorará el riesgo-país.

A continuación el diálogo que mantuvo con Ámbito.

Periodista: ¿Cómo ven ustedes la marcha de la inflación de este mes?

Federico Furiase: Febrero es un mes que hay que tener en cuenta que es estacionalmente bajo. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el Gobierno está reduciendo el deslizamiento del tipo de cambio oficial, para tratar de bajar la inflación mientras se negocian paritarias. En febrero juega a favor la estacionalidad, así como en marzo juega en contra. Todos estos son argumentos para decir que lo que se espera es un ritmo de inflación más bajo.

P.: ¿En qué rango la estiman?

F.F.: Creo que puede estar entre 3% y 3,5%. Puede haber una corrección a la baja que es marginal en el rubro de comunicaciones y a su vez por el menor deslizamiento del tipo de cambio.

P.: ¿Cómo pueden impactar los aumentos en naftas?

F.F.: Lo que vemos es que si bien hay una desaceleración en febrero, en marzo probablemente tengamos otro mes de inflación alto sobre todo por el impacto de segunda ronda que genera combustibles. No descarto que en febrero y marzo, meses en los que la inflación va a seguir relativamente alta, tengamos un IPC que le termine ganando al deslizamiento del tipo de cambio oficial.

P.: Es decir que habría un atraso cambiario...

F.F.: Empieza a haber una apreciación del tipo de cambio real en función de que el Banco Central está frenando el deslizamiento cambiario para intentar bajar la inflación mientras se negocia paritarias y además para que el aumento tarifario sea menor.

P.: ¿Cómo se explica eso?

F.F.: Si el deslizamiento del tipo de cambio oficial es menor, el aumento tarifario requerido para mantener los subsidios en porcentaje del producto como supone el presupuesto, es menor.

P.: ¿Puede el Gobierno lograr este año una inflación del 29%?

F.F.: Lo más importante es que hoy el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central tiene una inflación para 2021 del 50%, el mercado de bonos espera una inflación en la zona del 46%, el Presupuesto 2021 tiene una inflación objetivo del 29% y el ritmo anualizado del último trimestre plantea una del 55%. Uno se pregunta si el Gobierno puede “arrimar el bochín”. Yo creo que es difícil, pero puede.

P.: Muchos colegas suyos plantean que lograr el 29% este año no es posible…

F.F.: El 29% creo que es dificilísimo, pero sí creo que puede ser de entre 35% a 40%. Si termina este año con la economía en recuperación y en 38% sería un gran logro.

P.: ¿Cuáles serían las condiciones?

F.F.: Podríamos cerrar el año con una inflación en la zona del 35% al 40%, bien por debajo de lo que marca el termómetro del REM. Pero para eso el gobierno va a tener que hacer algo más que frenar el deslizamiento y cerrar paritarias con el 30%. Va a tener que ajustar el déficit fiscal para que el ritmo de la emisión monetaria sea consistente con esa nominalidad del 35 al 40.

P.: Para eso el BCRA tendría que emitir menos...

F.F.: Ahí la clave es que el financiamiento monetario que le haga el BCRA al Tesoro que no supere los 2 puntos del PBI. Si fuera de 2 puntos eso generaría una emisión bruta del 38%. El año pasado fueron 2 billones de pesos. Este año deberían ser de $900.000 millones a 1 billón.

P.: ¿Y de cuánto debería ser el ajuste del déficit entonces?

F.F.: Para tener ese financiamiento monetario el déficit primario no podría ser mayor que 3,6% a 3,7%. Hacer un ajuste más grande en un año electoral parece muy difícil. Pero sí es factible que el déficit termine en 3,6% del PBI, que se financie con 2 puntos del PBI con emisión y eso dejaría un aumento bruto en la base monetaria del 36% al 38%, paritarias en la zona del 30 a 35% y un tipo de cambio del 30 al 35% y ahí sí podrían ir a una inflación mucho más baja que la que está “priceando” el mercado de bonos.

P.: ¿Ese efecto alteraría la recuperación o la potenciaría?

F.F.: Yo creo que en este contexto lo potenciaría, porque lo que necesita el gobierno es que en el año electoral el salario le gane a la inflación. Si el gobierno maneja la nominalidad, va a permitir no solo que el salario no pierda contra la inflación, sino que es la única manera que no se le escape la brecha que es la condición necesaria para que haya dólares del Mercado Único y Libre de Cambios. El gobierno tiene una oportunidad con la soja a u$s500 y con la posibilidad de una ampliación de Derechos Especiales de Giro del FMI de u$s3.200 millones.

P.: ¿Como puede influir la negociación con el FMI?

F.F.: La pregunta es si Guzmán logrará acomodar las cuentas fiscales y termina en un déficit compatible. Las chances están porque el del año pasado no terminó en 8,3% como indicaba el presupuesto sino en 6,5%. Sin mucho esfuerzo podría terminar en ese déficit del 3,5 a 3,7 puntos del producto.

P.: La clave parece estar en el FMI. Se entiende que el Gobierno va a buscar un acuerdo largo, pero sin muchas condicionalidades, por lo menos al inicio del programa...

F.F.: Yo creo que va a haber algo de eso. El gobierno va a tratar de hacer un acuerdo ligth en lo que es este año electoral. Este año no va a pagar el costo de hacer un ajuste porque lo pida el FMI. No creo que haya lugar después de lo que fue el fracaso del préstamo anterior. Esto le permitiría refinanciar con el Club de París.

P.: ¿El ajuste de las cuentas quedaría para 2022?

F.F.: En 2022 va a estar el verdadero ajuste que pide el Fondo. Se patean vencimientos. Pero no creo que genere expectativas positivas en los mercados que permita bajar el riesgo país, aunque el gobierno haga bien los deberes fiscales. De hecho, en enero vamos a tener un superávit fiscal. Yo creo que Guzmán es consciente que tiene que bajar la emisión y el déficit. Pero no creo que en un año electoral el gobierno diga que está haciendo un ajuste. El relato va a ser otro.

P.: Lo que parece es que el Gobierno no logra generar expectativas positivas para los mercados…

F.F.: Ese es el problema. Este gobierno no juega generando expectativas en los mercados. De hecho, no las tiene. Los bonos se mantienen en la zona de 35 a 40 a pesar de que hay buenas noticias y seguirán estando ahí.

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