Inflación I: ¿qué tan confiables son los índices de precios en pandemia?

Economía

Para algunos países, los procesos inflacionarios pueden haber comenzado antes de lo que se cree. Los IPC, quizás, no reflejaron tanto la realidad. Según la Cepal, la cobertura de su representatividad está en el límite

Desde el advenimiento de la pandemia y la crisis sanitaria los gobiernos enfrentaron serias dificultades para la recolección habitual de los precios usados en la elaboración de los índices de inflación (IPC). De ahí que surgieron algunas dudas sobre lo que estaban reflejando los índices de precios, o sea, cómo estaban variando los precios de los bienes y servicios (canasta de compra de un hogar promedio) cada mes.

Según un relevamiento de la CEPAL entre 22 países de la Latinoamérica y el Caribe, del que participó Argentina, las medidas implementadas para sortear los obstáculos de la emergencia sanitaria (restricciones a la movilidad, etc.) permitieron alcanzar una cobertura de un 60% promedio, que es el umbral considerado mínimo para que sea representativo de la muestra objetivo para el cálculo del IPC. “Las nuevas alternativas para la recolección podrían ser parte de las modalidades de recolección habitual en lo futuro, ayudando a robustecer el levantamiento de los precios para el cálculo del IPC”, advierte el documento que se pergeñó sobre la base de varias encuestas, en distintos momentos de la pandemia.

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Para entender los resultados a los que arribó la CEPAL hay que distinguir un concepto clave, la tasa de imputación, que está vinculada con los precios faltantes que deben ser imputados en el cálculo del IPC. Sin duda la tasa de precios a ser imputados es una medida sensible. Por ello habitualmente los países calculan la tasa de imputación para determinar la cobertura alcanzada en la recolección mensual. Y no se acepta internacionalmente cualquier tratamiento de los precios no observados. Por ende, para los organismos internacionales, entre los indicadores de calidad del IPC se considera la tasa de imputación, la cual corresponde a los precios que deberán ser estimados.

En general, los IPC contemplan rangos en la tasa de imputación que comúnmente no superan el 7% de los precios observados, en ciertos periodos del año puede ser algo mayor debido a comportamiento de productos estacionales, por ejemplo, frutas y hortalizas, productos de uso escolar, etcétera. “Uno de los principales objetivos de la recolección de los precios de la muestra objetivo es que el porcentaje de precios imputados en lo posible no sea superior a un 5%, en algunos casos no se supera al 7%. Para aquellos casos en los que este nivel sea superior al 10%, indica que debe revisarse la muestra de los precios o las especificaciones de los productos que componen la canasta”, explica el estudio.

¿Qué detectó el estudio de la CEPAL sobre el comportamiento de la tasa de imputación y las nuevas modalidades de recolección de datos, respecto de la situación prepandemia?

Durante el período previo al confinamiento original (setiembre 2019-febrero 2020) las tasas de imputación en la región, en términos promedio, muestran un comportamiento regular y sin afectaciones de covid-19. Para este periodo la tasa promedio de imputación mensual se encuentra en torno al 6%. A partir de ahí, los porcentajes de imputación superan en más de 3 veces los niveles de los meses anteriores al alcanzar en marzo y en abril 18% y 25%, respectivamente, para escalar a más del 32% a lo largo del tercer trimestre.

Además aumentó fuerte el número de países que elevó la tasa de imputación. Antes de la pandemia entre el 88% y 94% de los países tenían un porcentaje de imputación inferior al 15%. Eso escaló y entre mayo-julio 2020 solo el 21% tenía una tasa de imputación menor al 15% (un 47% entre 15% y 30%, y el 32% entre 31% y 60%).

Como respuesta a las medidas de confinamiento, se debieron adoptar nuevas modalidades (entre las que se destacan vía telefónica, correo electrónico, redes sociales, sitio web, comercio online, búsquedas por internet, otras fuentes, compras personales de funcionarios, etc.) para recopilación de datos para reemplazar o complementar la recolección presencial. Previo a la pandemia, las experiencias nacionales en esta materia resultan ser escasas o no existentes, pues estos métodos que son considerados innovadores no aseguran aquellos elementos que enriquecen la captura presencial de la información para los precios de los bienes y servicios, tales como la cercanía con los puntos de venta de los productos de la canasta de bienes, los diferentes canales de comercialización vigentes y las características individuales de los bienes o servicios que se les da seguimiento. De las modalidades optadas por los países consideradas con mejor efectividad, se identifican claramente aquellas cuya respuesta se obtiene directamente del informante (vía telefónica), seguida del sitio web del comercio, comercio online con delivery y e-mail.

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