Como se esperaba, la inflación se aceleró al 3,9% en enero, según los datos publicados ayer por el INDEC. Así, los precios registraron su mayor aumento mensual desde abril de 2021. El mayor impulso provino de las subas en alimentos, principalmente de la canasta estacional de frutas y verduras.
La inflación se aceleró al 3,9% en enero (alimentos subieron 4,9%)
Hubo saltos estacionales de frutas y verduras de hasta el 82% que impulsaron el índice. Fuerte inercia e impacto de los precios internacionales. El IPC Núcleo "aflojó" hasta el 3,3%. Expectativas para 2022.
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En efecto, Alimentos y bebidas no alcohólicas, la división de mayor incidencia en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), exhibió un alza mensual de 4,9%, la más alta desde noviembre de 2019. Esto respondió a fuertes incrementos en verduras, tubérculos, legumbres, y frutas, por motivos estacionales. En el Gran Buenos Aires resaltaron grandes saltos en tomate redondo (82,2% mensual), lechuga (51,1%), limón (30,2%), naranja (15,2%) y papa (14,2%). Más allá del componente estacional, la analista de Ecolatina, Agostina Myronec, destacó en diálogo con Ámbito que también se aceleraron los valores en los productos de consumo masivo, que crecieron 3,4% tras el fin del congelamiento y la reformulación del programa de Precios Cuidados.
La época del año, asimismo, explicó buena parte de la performance en Restaurantes y hoteles, donde los precios treparon 5,7%, una cifra muy similar a la de diciembre. Este rubro fue influenciado por el programa PreViaje, que ayudó a reactivar el turismo, sector muy golpeado por la pandemia que aprovechó para remarcar.
En este marco, la categoría de precios “Estacionales” anotó una brusca aceleración, desde el 3,7% hasta el 9%. “Se estima que las grandes temperaturas que sufrió el país en la segunda semana del mes impactaron en Estacionales, y eso seguramente impulse fuertemente el costo de las canastas básicas, dato que dará a conocer próximamente el INDEC”, señaló a este medio el economista jefe de CREEBBA, Gonzalo Semilla.
Mientras tanto, la categoría “Regulados” exhibió un avance de 2,8% (contra 1,7% de diciembre), traccionado por subas autorizadas en prepagas y servicios de telefonía e internet.
Por su parte, la tasa de inflación “Núcleo”, que excluye factores estacionales y precios regulados por el Gobierno, se redujo desde el 4,4% mensual hasta el 3,3%. Desde el Ministerio de Economía sostuvieron que esta merma se dio por la “estabilidad de Carnes y derivados tras los aumentos de diciembre, junto con la desaceleración de otros rubros”, como indumentaria y transporte. “Si bien se desaceleró, la núcleo lleva 16 meses por encima del 3%, lo cual demuestra la inercia del proceso inflacionario”, sostuvo Myronec.
En términos anuales los precios treparon 50,7%, apenas por debajo del registro anterior (50,9%). Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), remarcó que la inflación de este mes anualizada daría un 58,3%, y advirtió que en cuatro de los cinco años previos la inflación del año calendario terminó siendo superior a la anualizada de enero. “El análisis es meramente descriptivo, no siendo posible una inferencia específica para este año 2022. Pero la baja de la inflación es uno de los grandes desafíos sociales y económicos de este año”, aclaró el economista. La mediana de las estimaciones del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) arrojó una proyección de inflación del 55% para todo 2022. Las expectativas se apoyan en el hecho de que, a la inercia inflacionaria que en el país ya tiene un piso muy elevado, se le suman posibles ajustes de precios relativos que podrían trabar el sendero de desinflación. Por un lado, el Banco Central ya comenzó a ajustar al alza el ritmo de devaluación; el tipo de cambio oficial viene de registrar su mayor suba semanal en casi un año y ya avanza a una tasa anualizada superior al 40%. En paralelo, en marzo habría un aumento de 20% en las tarifas de servicios públicos. Sin embargo, en el marco del acuerdo con el Fondo Monetario internacional, existen presiones para que haya más correcciones, con el objetivo de reducir el peso de los subsidios sobre el PBI y achicar el déficit fiscal. Respecto del acuerdo con el FMI, Semilla expresó que puede tener un efecto positivo en calmar expectativas, pero puede impulsar al alza los precios regulados.




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