El dólar ayer bajó seis centavos y cerró a $ 3,31. Se trata del mayor descenso diario en los últimos seis meses, y la caída podría haber sido inclusive más profunda de no mediar la inter-vención del Banco Central. Tanto el Ministerio de Economía como el Central insisten en sostener artificialmente el tipo de cambio con el único propósito de apuntalar la recaudación, que en buena medida se apoya en las retenciones a las exportaciones. Esto, sin medir las consecuencias que un dólar alto puede acarrear. Es decir, nueva caída en el salario real (vía inflación) y creciente atraso tecnológico, dada la barrera a las importaciones.
Lo cierto es que a la oferta de dólares de los exportadores ayer se le sumaron las ventas de bancos en el mercado mayorista con el objetivo de participar en la licitación de Lebac, que contó con una importante presencia de entidades financieras dado el atractivo que ejerció el debut de las Letras a un año (ver nota aparte).
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