Brasilia (ANSA) - El gobierno brasileño tomó ayer medidas para reducir el impacto del pedido de convocatoria de acreedores de la filial brasileña de Parmalat, que compra leche a 20.000 pequeños productores de Brasil y emplea a 6.000 trabajadores en sus ocho plantas fabriles. Por el momento, el gobierno de Lula Da Silva descartó la posibilidad de intervenir Parmalat por decreto, como piden parlamentarios y los sindicatos del sector. El ministro de la Casa Civil, José Dirceu, se reunió ayer con el ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, y con representantes de los bancos públicos, en su mayoría acreedores de Parmalat. Tras la reunión, Rodrigues anunció una serie de medidas para ayudar a los productores afectados por la crisis de Parmalat, la segunda compradora de leche del Brasil y generadora de al menos 150.000 empleos, entre directos e indirectos. El funcionario agregó que el gobierno va a aumentar de u$s 70 a u$s 100 millones el monto destinado a operaciones de crédito a través del Banco do Brasil.
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Además, se creará un programa de financiamiento para que los productores no tengan que sacrificar animales para vender carne debido a la baja rentabilidad de la venta de leche, cuyo precio cayó 50% desde que comenzó la crisis. El gobierno también estudia la compra de leche en polvo a Parmalat para que la empresa destine esos recursos a pagar sus deudas con las cooperativas de productores. La idea es donar la leche para el programa Hambre Cero. Con un pasivo de al menos u$s 1.400 millones, según cifras de la comisión judicial que la investiga la empresa, Parmalat pidió la convocatoria de acreedores para cancelar sus deudas en dos años, si la Justicia acepta su pedido. Durante ese período, no podrá vender patrimonio ni contraer nuevas deudas. La empresa pidió la convocatoria para evitar el pedido de quiebra que ya le presentaron al menos cinco grandes proveedores brasileños.
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