San Pablo (EFE) - El contrato de patrocinio por u$s 400millones de Nike a la selección brasileña de fútbol y el destino de u$s40 millones que clubes extranjeros pagaron por pases de jugadores y nofueron declarados en el país estarán bajo la lupa del Congreso.
El primer capítulo de la «inquisición» al fútbol brasileño comienza hoycon la apertura en la Cámara de Diputados de las sesiones de unaComisión Parlamentaria ad hoc.
El contrato de patrocinio de diez años a la selección fue suscrito porla Confederación Brasileña de Fútbol en 1996 y suscitó sospechas entrecongresistas de que la multinacional de productos deportivos «controla enbeneficio de sus intereses» los destinos del fútbol brasileño.
El derecho adquirido por Nike a elegir partidos de preparación dela selección y acusaciones no esclarecidas de que también interviene en laalineación de ciertos jugadores, como denunció el delantero Edmundo trasla final del Mundial de Francia '98, han llevado a varios congresistas a exigirla rescisión del contrato. Además, entre 1992 y 1998 habrían ingresadoal país u$s 40 millones sin que hubieran sido declarados al fisco.
De confirmarse las sospechas, las instituciones involucradas seránprocesadas administrativamente. El fútbol brasileño mueve u$s 15.000millones al año, o sea 3% del PBI de Brasil.



