19 de junio 2001 - 00:00

IVA: bueno para empresas pero crea "bache" fiscal

«Aumentar los incentivos para blanquear parte de la evasión impositiva, fomentar la bancarización y concentrar cada vez más el sistema tributario en el Impuesto al Valor Agregado y Ganancias.» Con esta frase, uno de los integrantes del equipo económico, que intervino en las reuniones previas al lanzamiento del plan del viernes pasado, justificaba dos de las medidas clave para las empresas: el cambio de la liquidación del IVA de lo percibido a lo devengado y el aumento de aportes previsionales a 16 por ciento con la posibilidad de deducirlo del IVA.

Según la mayoría de los funcionarios, ex funcionarios, legisladores y tributaristas consultados por este diario, el cambio del sistema de liquidación de IVA de lo efectivamente cobrado a lo facturado sería la medida impositiva lanzada el viernes más ambiciosa y, de alguna manera, defendida; aunque se coincida también en lo difícil de su implementación.

Para el tributarista Leonel Massad, «la idea de cambiar este esquema es algo positivo y le agrega realismo al régimen». En concreto, la medida implica que el IVA no será más pagado cuando un contribuyente factura, sino cuando efectivamente cobre. Por lógica, esto implica que el que compra no tiene crédito fiscal hasta que pague.

Esto genera un doble efecto contable de importancia para el sistema impositivo. Automáticamente, desaparece la situación de que los «incobrables» no se puedan deducir. Si un contribuyente no puede cobrar una factura, por ésta no tendrá que aportar el IVA tal como sucede hoy. En teoría, esto tendería a mejorar la economía interna de las empresas.

El segundo efecto importante sería el bache fiscal que se produciría para la recaudación de la DGI en el mes en que se pone en funcionamiento el nuevo rég
imen, ya que el promedio actual de pagos de IVA va de los 30 a los 60 días, llegando incluso a los 120 en algunos sectores con mucha mora y con problemas económicos. Tomando en cuenta que la DGI recauda por IVA consumo un promedio mensual de $ 1.200 millones (incluso en mayo pasado fue de $ 1.098 millones), y que sólo aproximadamente $ 600 millones (provenientes de sectores como combustibles, hiper y supermercados, medianas y grandes tiendas comerciales, etc.) se liquidan al contado, el mes en que se aplique el cambio de régimen habría aproximadamente una pérdida de ingreso de $ 600 millones, que se irá reduciendo en los meses subsiguientes hasta volver al promedio de $ 1.200 millones.

Determinante

Según el equipo económico, ingresos especiales provenientes del bono de cancelación de deudas de IVA, un bono pagaré a cuenta de los ingresos futuros y, eventualmente, un incremento mensual del impuesto al cheque posibilitarían la cobertura del cambio de régimen. Hubo un factor importante que convenció a Domingo Cavallo de que de toda la batería de medidas impositivas que le acercaron en los últimos días antes del lanzamiento del paquete, ésta fuera elegida: todo el movimiento de dinero que generará la liquidación del IVA al contado será liquidado a través de los bancos y ya no en presentaciones de declaraciones juradas sin efectivo mediante.
Esto significa que desde que se pongan en práctica estas medidas, los contribU yentes liquidarán el IVA en efectivo a través de un cheque (cuando sea más de $ 1.000), lo que, en teoría, aumentará la bancarización del público. Hay todavía varios grises en el lanzamiento de esta medida. El principal es el momento en que comenzará a regir. Cavallo les dio la orden a sus colaboradores, especialmente al jefe de la AFIP, Héctor Rodríguez, de que a más tardar en agosto ya comience la liquidación de IVA vía facturación. Sin embargo, es muy probable que la intención del ministro no se concrete.

En primer lugar, desde el propio organismo recaudador y desde los estudios contables aseguran que este cambio requerirá al menos dos a tres meses para adecuar los sistemas informáticos y contables.

Más combativos son los legisladores. Un cambio de estas características debe ser aprobado por ley, ya que no entra en los poderes especiales que el Congreso le otorgó a Cavallo. Según lo que trascendió, los diputados justicialistas tienen muchas dudas sobre el cambio y pedirán visitas de Cavallo o de su secretario de Ingresos Públicos, José María Farré.

El aumento de los aportes previsionales a 16% con la posibilidad de deducirlo de Ganancias fue tomada por Cavallo por un doble motivo. El ministro de Economía se convenció de que, a la larga, este sistema generará más voluntad en las empresas para blanquear trabajadores por la posibilidad de descontar el pago de IVA. Además, para Cavallo implica un aumento en la concentración del sistema en el IVA.

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