Quita de IVA a canasta: advierten que es una medida poco efectiva

Economía

Los precios de los alimentos continúan con una marcada tendencia alcista: luego de ser uno de los rubros que más creció dentro del IPC en 2020 (42,1%), durante la primera quincena de enero relevamientos privados dan cuenta de alzas en torno del 2,1%. Es en ese contexto que desde la Federación Agraria Argentina propusieron mediante un comunicado que el Gobierno elimine el IVA de una serie de productos de la canasta básica (cortes vacunos, pollo, cerdo, lácteos, pan y aceites). De todas formas dicha medida, que ya fue aplicada por Mauricio Macri en 2019, es “poco efectiva” a la hora de quitar presión al bolsillo de los consumidores, según remarcaron economistas consultados.

Según señalaron desde la Federación Agraria al “proponer” el quite del IVA para algunos alimentos, “esta sería una manera directa para que los argentinos sientan en su bolsillo la baja (o al menos una suba menor) de los alimentos”: “Esta medida podría financiarse con el diferencial que percibe el Estado como consecuencia de los altos precios internacionales de los granos”.

De todas formas, según la visión de distintos economistas, se trataría de una medida con poca eficacia y de difícil aplicación. “No lo veo practicable, porque es un mecanismo que no es efectivo. Si se quiere generar un subsidio sobre productos sensibles al consumo básico o esencial, es más eficiente implementarlo de otra forma. Esto ya lo practicó Macri previo a las elecciones de 2019, le quitó el IVA a un grupo de alimentos. Y no está claro que la apropiación sea plena por parte del consumidor final: es decir que la rebaja que deja de percibir el Estado no es el 100% para el consumidor final, sino que se distribuye en toda la cadena”, señaló a Ámbito Sergio Chouza.

Por su parte, el director de EPyCA Consultores, Martín Kalos, sostuvo que “siempre es posible pensar con esta lógica: si se recauda más por un lado se puede recaudar menos por otro”. “Pero esa lógica es un análisis parcial que debería supeditarse a un análisis global y general”, señaló Kalos, quien detalló: “Las reducciones o eliminaciones de IVA son difíciles de aplicar, porque suele tratarse como un impuesto en cascada, se va acumulando el impacto del impuesto etapa tras etapa de producción, distribución, comercialización, y en cada una de ellas se cobra sobre el valor agregado propio de ese eslabón de la cadena. Entonces es prácticamente marginal eliminarle a uno solo de los eslabones de la cadena lo que paga de IVA. Considero que es muy difícil segmentar el IVA, no es imposible, pero es muy difícil y poco práctico”. Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, remarcó: “El efecto no es que baja el precio de los alimentos, sino que se genera un colchón para los meses siguientes: no aumentan tanto como otros productos. Es decir que no tendría un impacto en los precios, no los haría bajar, pero ayudaría a los meses siguientes. Ahora el tema principal es que en Argentina hay una economía informal, y sobre todo en los sectores de menores recursos. Y esto es clave: porque la baja del IVA ayuda a la economía formal, a la economía que no paga impuestos, no le impacta esto de manera directa. Entonces, es una medida que es poco efectiva sobre todo para los niveles más bajo de la sociedad. No ayudaría tanto”.

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