Hoy cumple 87 años Julio Werthein. Y no celebrará tiempos pasados mejores, porque su presente es de una actividad tan intensa como sus años más vitales. Es presidente de la Bolsa de Comercio, de la Cámara de la Producción, el Comercio y la Industria Argentino-China y de la Cámara Interamericana del de Comercio y Producción (CICyP). Werthein tiene la visión de una Argentina instalada en el mundo. Por eso fue condecorado por la orden Vermeille de París y también tuvo la más alta distinción dada a un ciudadano extranjero por el gobierno brasileño. Con orgullo recuerda que es Caballero de los Granaderos en el grado de oficial. Cuando pocos veían a China, Werthein intuyó que por allí pasaba el futuro y formó una cámara para intensficar el intercambio. No se equivocó. Ahora desde la CICyP convoca a empresarios y figuras relevantes. El nuevo presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, pasó por allí a explicar cómo será su gestión. Fue de los primeros importadores de autos y pionero en desarrollar la industria electrónica cuando en 1956 instaló Dumont en la Argentina para fabricar los tubos de rayos catódicos para los televisores con la licencia de Westinghouse. Al negocio bancario entró en 1967 con el Banco Mercantil del que fue vicepresidente y después adquirieron al Estado la Caja de Ahorro. Fue director del Banco Sudameris. Aprendió a ser empresario en el mundo, de cada viaje regresaba con una actividad nueva para su Argentina. Werthein prefiere recordar que además se cumplen 101 años desde que León, su padre, llegó a la Argentina y abrió un hotel, donde él era botones. «Cumplimos 101 años de la familia Werthein», dice con orgullo. Ese vínculo familiar tan poderoso es que el le impide hoy al presidente de la Bolsa de Comercio celebrar su cumpleaños: espera el regreso de Leo, su sobrino mayor, que está restableciéndose en Israel de una complicada operación. Quiere unir su festejo a la felicidad familiar.
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