30 de enero 2001 - 00:00

Kiguel y Rhodes aportaron optimismo sobre la Argentina

La crisis que afectó a la economía argentina a fines del año pasado no fue financiera sino de confianza, aseguró ayer el presidente del Banco Hipotecario, Miguel Kiguel, que además afirmó durante su intervención en el Foro Económico de Davos que en los últimos días «sólo se escucharon buenas noticias de la Argentina».
Kiguel, que participó en un panel sobre el futuro de los mercados emergentes, aseguró que el país tuvo un buen comienzo en materia económica a principios de los '90, pero en la segunda mitad de la década la economía estuvo signada por la volatilidad y las dificultades.

Sin embargo, el país consiguió superar esas dificultades y eso demuestra que nuestros «fundamentals» económicos están firmes, argumentó el ex jefe del Gabinete de Asesores del Ministerio de Economía durante la gestión de Roque Fernández al frente del Palacio de Hacienda, al final de la presidencia de Carlos Menem.

Kiguel detalló que la crisis del año pasado tuvo como base el miedo a una devaluación o el temor a una cesación de pagos, con la consiguiente desconfianza de los consumidores. A esos datos, agregó, se sumó la llegada de un nuevo presidente, la falta de crecimiento económico y la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez por presuntos casos de corrupción en el Senado.

Sin embargo explicó que, si se miran los números macroeconómicos, la Argentina no estaba frente a una crisis: tiene un sector financiero muy fuerte y una deuda del orden de 45% de su Producto Bruto Interno (PBI), la mayoría de largo plazo, y el déficit fiscal ha caído.

Para el ex subsecretario de Finanzas «esto demuestra que no teníamos problemas financieros sino una crisis de confianza esencialmente por la falta de crecimiento»; agregó que el blindaje financiero generó la confianza y «en las últimas semanas sólo escuchamos buenas noticias de la Argentina».

En ese sentido, el vicepresidente del Citigroup, William Rhodes, que dirigió el panel sobre mercados emergentes en el que participó Kiguel, reconoció que a partir del blindaje financiero por 39.700 millones de dólares, las cosas cambiaron muy rápidamente para la Argentina, «lo que demuestra cómo pueden actuar los mercados» en el corto plazo.

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