Néstor Kirchner confirmó, vía el Ministerio de Relaciones Exteriores, que concurrirá entre el 10 y el 11 de junio a la cumbre de los países de América del Sur y los estados árabes que se concretará en Brasilia. A ese encuentro la Argentina va como uno de los socios del Mercosur, pero también buscando un objetivo comercial: lograr abrir esos mercados a los que, según cálculos oficiales, podrían significar exportaciones por 3.000 millones de dólares más por año.
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En principio Kirchner dudaba de concurrir a la cita de Brasilia, debido al creciente malestar que siente ante algunas actitudes de Luiz Inácio Lula da Silva, y que apuntan a mostrar a Brasil como el principal referente del Mercosur ante el mundo. A los ojos del gobierno, una cumbre con más de 30 jefes de Estado de los países del Mercosur y los árabes sólo ayudaría a aumentar esta visión.
Sin embargo, surgió un motivo por el cual Kirchner decidió viajar en junio a Brasilia. En el viaje del presidente argentino por Alemania, recibió la venia de Gerhard Schröder para avanzar en la organización de la cumbre 4+4, entre los jefes de Estado de la Argentina,-Uruguay, Brasil y Paraguay por el Mercosur, y de Alemania, Gran Bretaña, España y Francia por la Unión Europea.
Obviamente, para el éxito de este encuentro, que se organizaría en Buenos Aires, Kirchner necesita que Lula concurra y avale lo que en esta cumbre se acuerde y que, según fuentes oficiales, tendría algunas menciones al FMI que le interesan a Kirchner.
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