21 de mayo 2003 - 00:00

Kirchner dio el nuevo gabinete sin sorpresas y con algunos enigmas

, pero sólo por unos meses, ya que irá como gobernador a Santa Cruz. No por su presencia en el elenco, pero sí por su función, las grandes sorpresas fueron Rafael Bielsa en Cancillería -Martín Redrado seguirá como vicecanciller-y Gustavo Béliz en el Ministerio de Justicia El segundo había recusado a toda la Corte Suprema durante su pelea por la banca senatorial por Capital con Alfredo Bravo, un antecedente que augura una relación difícil con el alto tribunal. La designación de ambos, sumada a la de Daniel Filmus (ex candidato a vice de Aníbal Ibarra) en Educación, despeja el camino del actual jefe de Gobierno porteño en su puja electoral con Mauricio Macri y confirma su inclusión en la alianza política que sostendrá al nuevo gobierno. Kirchner, quien asumirá el domingo, definió a su gabinete como «homogéneo y plural», a la vez que negó que se trate de una formación sólo para el inicio de su gestión.

Kirchner dio el nuevo gabinete sin sorpresas y con algunos enigmas
Eduardo Duhalde empezará hoy a las 10 los rituales de despedida de su gobierno con una reunión del gabinete de ministros que lo acompañó. Para no arruinar los fastos, Néstor Kirchner mandó a suspender una cumbre de los ministros que asumirán el domingo, que tenía prevista al mediodía en la Casa de Santa Cruz. Igual, el nuevo equipo de funcionarios que ya está en la Capital Federal se entregará a reuniones informales con el vicepresidente Daniel Scioli a la espera del nuevo mandatario, que ha prometido estar mañana en Buenos Aires.

Kirchner
y Scioli anunciaron al mediodía de ayer desde Río Gallegos la integración del nuevo gabinete que acompañará el primer tramo de la gestión de la fórmula que ganó la Presidencia.

Antes de hacer públicos los nombres, el nuevo jefe de Gabinete, Alberto Fernández, llamó a los designados desde el lunes pidiendo secreto; y Kirchner, al propio Duhalde, adelantando los nombramientos.

Al presentar al nuevo equipo, Kirchner aclaró que el candidato a gobernador de Santa Cruz, Sergio Acevedo, irá a la SIDE por algunos meses. Advirtió también que las primeras medidas que tomará al inicio de su gestión serán «paulatinas» y «sin sobresaltos ni angustias». Kirchner destacó de los funcionarios designados que son «gente joven, con la misma visión y mucha pluralidad» e integrarán un gabinete «homogéneo» y con «gran sentido de coherencia».

«Este gabinete no está hecho en quintas -reflexionó-. No tuve ninguna llamada que me haya generado alguna idea», puntualizó. Por la noche, en una entrevista televisiva, afirmó: «No apelé a un gabinete de amigos». Además, desmintió que haya designado un gabinete transitorio con la idea de cambiarlo en unos meses y dijo esperar que los funcionarios duren «mucho tiempo en sus cargos».

No sorprendieron las promociones -todas habían sido adelantadas por la prensa-. Sí por el destino que se les dio, ya que termina nesiendo un gabinete moderado, negociado, pero que engaña porque en algunas áreas puede ser fuente de conflictos.

• Es un gabinete moderado, si se lo compara con la virulencia del discurso del nuevo presidente el día en que renunció al ballottage Carlos Menem. Fuerza la continuidad con la gestión Duhalde, algo que puede amortiguar la crisis en que asume el nuevo gobierno por la debilidad del respaldo en votos. De diez ministros, cinco pertenecen a la línea duhaldista y los hereda Kirchner del gobierno que se va - Roberto Lavagna (Economía), Aníbal Fernández (Interior, una sorpresa, se espera que fuera a Trabajo), Carlos Tomada (Trabajo, fue el segundo de AlfredoAtanasof en ese gobierno y antes estuvo en la gestión de RaúlAlfonsín), Ginés González García (Salud) y José Pampuro, un médico que va a Defensa, en otra maniobra sorpresa: es Duhalde puro, pero va a un ministerio donde Kirchner tiene estrechos contactos, por su campaña en favor de los Hielos Continentales y por la amistad con la cúpula de la Armada.

• Una segunda línea muestra la inclinación del nuevo presidente por el ala porteña del peronismo antimenemista e identificada con el llamado «grupo Calafate», aquel nucleamiento que en 1999 fue el lugar de encuentro de Duhalde con Kirchner, entonces el único gobernador que apoyó explícitamente al presidente que se va en la pelea que perdió con
Fernando de la Rúa. El ex ministro de Menem Gustavo Béliz va a Justicia para lidiar con la Corte Suprema, cuerpo al que impugnó en la pelea judicial que tiene con el socialista Alfredo Bravo por una banca de senador por la Capital Federal. Un riego para un Kirchner que fogoneó a través de su hombre en Diputados, Sergio Acevedo, el frustrado juicio a ese tribunal en el Congreso. Lo miran con recelo por jefes de fuerzas de seguridad, a quienes les gustará, sin embargo, su programa de «tolerancia cero» contra la delincuencia. Forma parte de este grupo el nuevo canciller, Rafael Bielsa, un escritor y abogado que no pertenece a corporación diplomática y que estuvo en los papeles de Kirchner para Justicia; no fue porque dijo que no había que agredir a la Corte sin argumentos. Daniel Filmus, en Educación, es respetado y tiene la capacidad de manejarse con gremios docentes revoltosos, aunque no tendrá ahora los fondos de los que ha gozado en la Capital para hacerlo. Promete pagar el polémico incentivo docente, pero nadie sabe de dónde saldrá el financiamiento.

• La
línea Kirchner pura tieotros cinco funcionarios clave: Alberto Fernández, un esperado jefe de Gabinete, ha sido el vocero de la fórmula presidencial y ha organizado el espacio del kirchnerismo hasta ahora. Julio de Vido va a Planificación Federal e Inversiones, sacándole algunas áreas a Economía con la intención de impulsar empleo con obra pública por la cual también tendrá que pelear financiamiento. No hay novedades en Desarrollo Social, adonde va la her-mana de Kirchner, Alicia, una asistente social con experiencia en ayuda a los pobres.

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