20 de enero 2004 - 00:00

Kirchner extiende a España su nueva política de seducción

"Primero me anuncian alguna inversión, segundo no me alteren el bolsillo de clases medias y bajas... después hablemos de tarifas de gas en boca de pozo. ¿Tarifas eléctricas? Sí, pero para grandes consumidores, no domiciliarias. Díganme la forma y haré un decreto para diferenciar tarifas de gas. De paso, hablaremos de un banco que tiene que capitalizar 250 millones de dólares." Más o menos con estos conceptos, Néstor Kirchner espera recuperar imagen en Europa, por lo menos en España, adonde viajará el 28 de enero. Lo considera misión importante y se lleva con él medio gabinete y empresarios. Así quiere Kirchner continuar con su nueva política de menos hosquedad, pero sin perder, aunque más no sea, la esencia de un gobierno de centroizquierda que no sacrifica sectores populares. Claro que detrás de esta política de seducción -que ya lanzó con el Fondo Monetario-también pretende que no le exijan que pague a los acreedores privados, por lo cual todo se torna difícil.

Néstor Kirchner viajará a Madrid el próximo martes para participar de la Feria Internacional de Turismo (Fitur 2004) que se celebrará en esa ciudad desde el 28 de este mes hasta el 1 de febrero. Del viaje participarán también varios ministros, entre ellos el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro de Infraestructura, Julio De Vido; el canciller, Rafael Bielsa y, se debatía anoche, el de Economía, Roberto Lavagna. Además, participarán de la comitiva el secretario de Turismo, el santacruceño Enrique Meyer y unos 50 empresarios del sector. También integrarán el viaje integrantes del Congreso, entre ellos el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Ramón Puerta.

En la Cancillería se hacen gestiones desde el fin de se-mana pasado para organizar un encuentro entre el Presidente y el primer ministro José María Aznar (la casualidad quiere que lo vea inmediatamente antes o inmediatamente después de encontrarse con George W. Bush, aliado principal de Aznar). Tal vez sea la última vez que vea a Aznar en su puesto actual, ya que en marzo vence su mandato. Kirchner encontrará a España en pleno proceso electoral, con dos candidatos principales en la contienda: el delfín Mariano Rajoy (Partido Popular) y el desafiante José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE).

• Entrevista segura

Con el rey Juan Carlos I la entrevista está asegurada: ambos se encontrarán durante la apertura del simposio turístico, que se celebra en un predio que lleva el nombre del monarca. Hasta anoche no estaba confirmada una entrevista privada con el rey. Tal vez haya, sí, algún cruce con Felipe de Borbón, el príncipe, sobre quien se anunció una visita a una muestra de plásticos argentinos que se realizará la se-mana próxima en Casa de América.

Kirchner tiene pensado permanecer en Madrid hasta el sábado 31. Durante días se entrevistará con los titulares de las principales empresas con inversiones en el país. Desde Alfonso Cortina (Repsol YPF) hasta Manuel Pizarro (Endesa-Edesur), pasando por César Alierta (Telefónica), Emilio Botín (BSCH-Río) y Francisco González (BBVA-Francés). La sede de las entrevistas será, seguramente, la residencia del embajador argentino, Abel Parentini Posse.

La inversión neta de capitales de España en la Argentina creció durante el año pasado aproximadamente 125%, aumento que viene de la impresionante desinversión de 2002; sin embargo, en términos brutos, la desinversión fue de 100 millones de euros. El fenómeno se inscribe en una retracción de 20% de la exposición española en toda América latina.

Con Cortina, de Repsol YPF, Kirchner participará de una ceremonia aparte: será quien presente, en la Fitur 2004, la Guía de la Argentina que editó la petrolera a fines del año pasado. El lanzamiento será en la misma exposición.

• Congreso lingüístico

Al margen de la agenda formal, el Presidente será puesto al tanto de los preparativos del III Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebrará en Rosario en setiembre próximo. Del encuentro participarán 22 Academias de países hispanohablantes y de los Estados Unidos. La organización del encuentro está en manos de la Cancillería, que debió hacerse cargo de la organización ni bien llegó la actual administración con Rafael Bielsa a la cabeza. Sin embargo, la presidenta del Congreso será Cristina Fernández de Kirchner.

Durante los días de su permanencia en Madrid, Kirchner será indagado también sobre este acontecimiento, que cuando se realizó en Valladolid, durante 2001, consumió 4,5 millones de dólares. ¿Cuánto costará en Rosario? ¿Quién lo financiará? ¿Estarán a tiempo las reformas de infraestructura que va a demandar? Son algunas de las incógnitas que deberá despejar Kirchner durante su estadía, sobre una asamblea a la que la burocracia española le concede la mayor importancia ya que involucra a la Casa Real

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