Ayer Kirchner decidió lo más lógico para el país: el pago del vencimiento de los u$s 3.100 millones al Fondo Monetario. ¿Cedió prestigio el Presidente tras hacer tantos anuncios de que no lo haría sin tener certezas sobre su devolución? Es probable que sí, pero desde mediados de febrero se sabía que no habría default. Este diario tituló así su tapa del 13 de febrero, en base a información de fuentes internas y externas. Kirchner tuvo también, con sus amenazas de no pagar, un logro positivo: dar un mensaje a los acreedores privados de que se podrán variar ofertas, pero que el gobierno no es débil ni presionable, al menos con facilidad. Esto es bueno para el país. El Presidente así no corta inversiones del exterior, tampoco agrava la imagen internacional de la Argentina y, en parte, salva el frente interno, sobre todo, con aliados de izquierda. No conformará a los ultras, como el piqueduro Raúl Castells, pero sí a setentistas, hoy moderados por frecuentar la Casa Rosada. Son los que Kirchner seduce con lo que no afecta al exterior ni la economía, como destinar el edificio de la ESMA para un museo, limitar -sin sustento serio-la maldad y sangre de la década del '70 a fuerzas represivas y no a la subversión. Como siempre cuando aparece lógica en los gobiernos, los mercados reaccionaron. Ayer operaron en alza, aunque sin euforias: la Bolsa subió casi 6% y el dólar terminó en $ 2,94.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sólo se mencionará que debe existir un porcentaje «razonable», sin que se especifique si éste estará cerca del 50% que proponía la Argentina o del 80% que pretendía el FMI. No habrá, además, la imposición de una fecha concreta para acordar con los bonistas, y el Comité Global de Acreedores será sólo un representante más sin privilegios especiales.
Finalmente, en ningún momento se mencionará la palabra «contrapropuesta» o «contraoferta» por parte de los acreedores. Es una formalidad, pero para el gobierno argentino significa que la quita de 75% de la deuda queda firme y que no se abren espacios para negociar sobre este punto.
Bajo estas condiciones acordadas verbalmente durante la conversación que el Presidente mantuvo con la directora del FMI,
Dejá tu comentario