Kirchner sube hoy a Miceli en su avión, pero dudan aún de su continuidad en Economía
• Juraba anoche la ministra Felisa Miceli que hoy subirá al avión de Néstor Kirchner en el viaje a Tucumán por el 9 de Julio. Para ella es un gesto de respaldo a su gestión y, sobre todo, a su explicación sobre los fondos encontrados en una bolsa en su baño del ministerio • Nadie sabe lo que dirá el Presidente, quien anoche todavía deshojaba la margarita -la quiero, no la quiero-, ejercicio vano que repite hace un mes, cuando apareció el controvertido sobre con dinero. Si hay fallas en la ministra, también la Casa Rosada ofrece flancos en la conducción, encerrada entre la conveniencia política de desplazar o no a la funcionaria, y de qué modo esta peripecia afectará a la candidatura de Cristina de Kirchner. Si la renuncian hoy, es cierto que se corta el caso, pero se devalúa el oficialismo -salpicado de corrupción- con una mujer amiga de la candidata; si la mantienen, como hasta ahora, se corre el riesgo, a su vez, de llegar a los comicios sin ninguna explicación cierta, replicándose todos los días como un martirio el extraño caso del «sobre en el baño» • Más que satisfacer, las declaraciones de Miceli -que continuarán según ella esta semana- resultaron infelices en las formas (sólo con tres diarios al principio) y en sus fundamentos, cargados de suspicacias por las contradicciones (sobre todo por el origen de los fondos encontrados). Al menos, se afirma que no conformaron al propio Kirchner, quien inicialmente le había pedido que no hablara y, luego, la conminó a que lo hiciera • Algunos afirman que la suerte de la ministra está sometida a la acción de la Justicia, lo que no le pronostica un futuro diáfano con el fiscal Guillermo Marijuán (el mismo que allanó el ministerio el viernes pasado). Quienes descreen de las aclaraciones de la Miceli afirman que «acá se viene una que ni les cuento». Frase histórica, si se llega a consumar, o ridícula, si no se encuentran evidencias. También habrá que ver si «la que se viene» se limita sólo al Ministerio de Economía • Entretanto, en el mercado se conjetura que la Miceli «está más cocinada que los precios del INDEC» y persisten sin descubrir quién podría ser su reemplazante, ya que por razones de salud el gobierno no podría apelar -aun en la transición- al primer consultor de Kirchner, Carlos Mosse, ni a otros que se mencionan como probables depositarios de la fe cristinista, Beatriz Nofal o Mario Blejer. El mejor posicionado, como siempre, es Martín Redrado, aunque no sería de lo más prolijo quitarlo hoy del Banco Central. Por lo tanto, muchos piensan en alternativas poco duraderas, de emergencia. Todo muestra la falta de plantel en el kirchnerismo, el mínimo acceso a recursos humanos de confianza en ciertos planos técnicos • Al margen de este cuadro, también se observó -con maledicencia masculina- que las declaraciones de la Miceli aludiendo a errores y torpezas propias, casi reclamando un perdón o cierta piedad, hubieran sonado imposibles en la boca de un hombre (al menos, en un varón funcionario público). Por lo tanto, lo de ella no parece el mejor ejemplo para el género que tanta aspiración de poder tiene.
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Néstor Kirchner
Mientras tanto, desde el fin de semana Felisa Miceli comenzó a diseñar los argumentos para la defensa que le presentará a Marijuán. Lo primero que preparará es una explicación por escrito, detallando la operación inmobiliaria que iba a realizar. Entre esos argumentos figura un cuaderno donde se mencionan todas las viviendas que Miceli estuvo visitando en el barrio de Núñez y que estarían dentro del presupuesto que vino declarando como posibles para su operación (no más de 150.000 dólares). Es el mismo cuaderno que en su momento mostró a Kirchner y a Alberto Fernández, y que -según la versión de Economía- habría convencido al Presidente.
Además, cerca de la ministra aseguran que declarará el bombero que realizó la inspección en su baño y que éste ratificaría ante el fiscal que sólo hubo un acta del operativo y no dos. Según este testimonio, ese documento es por 30.000 dólares en billetes y 100.000 pesos. Fue realizado porque el bombero quería dejar constancia oficial sobre que no faltaba dinero luego de haberlo descubierto. «El acta se hizo porque el bombero quiso cubrirse», y éste « desmentirá que se hayan realizado dos actas», afirmaba una fuente oficial sobre la versión que el agente dará a la Justicia.
Finalmente, la declaración de Miceli incluirá una declaración jurada del hermano de la ministra, donde éste explicará y confirmará la versión oficial, sobre el préstamo que le hizo a la funcionaria para que pudiera realizar la operación.
La fiscalía pedirá otros documentos. Para esto, el fiscal deberá hacer un escrito ante un juez, en este caso Romina Servini de Cubría. Es la magistrada la que debe efectuar el pedido concreto ante la AFIP, ya que el organismo que dirige Alberto Abad sólo está obligado a entregar una declaración jurada de Ganancias y Bienes Personales cuando el reclamo sea efectuado formalmente por un juez.
El fiscal Marijuán tomará además esta semana declaración testimonial a dos secretarias de la ministra y dispondrá nuevas medidas judiciales. Además, pedirá en los próximos días al Banco Central los datos de las cuentas bancarias de Horacio Miceli, para conocer sus movimientos financieros.
El viernes pasado, el fiscal realizó un allanamiento en el despacho de Miceli en el que secuestró agendas de las secretarias de la ministra para determinar todas las reuniones y actividades que realizó el 4 de junio, día anterior al hallazgo del bolso con el dinero.
Más allá de todos estos movimientos judiciales, hay un elemento político que en la Casa de Gobierno molestó mucho sobre la defensa que hizo Miceli este fin de semana. Es la decisión de « blanquear» la interna que la ministra mantiene con Julio De Vido y el secretario de comercio, Guillermo Moreno. La ministra denunció en declaraciones radiales que « alguien» concretó esta operación porque «quiere quedarse con el Ministerio de Economía».
La versión apuntaba a Moreno, más allá que oficialmente luego haya habido una intención de derivar el hecho hacia Roberto Lavagna. La situación habría molestado a Néstor Kirchner, que se encargó de manifestárselo a Miceli durante el fin de semana.




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