Néstor Kirchner definirá el texto definitivo de la reforma laboral recién cuando Roberto Lavagna dé el visto bueno al borrador del proyecto. El Ministerio de Economía tendrá así injerencia en la redacción final de la iniciativa que hasta ahora negocia Carlos Tomada con sindicalistas pero que no termina de convencer al Presidente. La información, confirmada por fuentes de Casa de Gobierno, indica que existen cuestionamientos a algunos de los pedidos que los representantes sindicales daban por hecho. Kirchner no quiere aparecer sancionando una reforma laboral netamente sindical y sin apoyo de los empresarios, ni tampoco consagrar un sistema de protección laboral demasiado rígido y que le quite margen de maniobra en el futuro. Quiere definir, al mismo tiempo, el futuro de la doble indemnización que hasta ahora está previsto rija hasta el próximo 31 de marzo. En el gobierno temen que prolongar esa penalidad a empresarios pueda derivar en conflictos judiciales. «La prolongación en el tiempo del statu quo que creó Duhalde va a crear inequidad. Conociendo las Cámaras Laborales, lo más probable es que un trabajador nuevo despedido -todos los que comenzaron en sus tareas después de dictada la norma no están alcanzados por la duplicación-se presente a denunciar la inequidad del sistema y los jueces terminen aplicando la norma más beneficiosa, que en este caso es la doble indemnización», dicen en algunos sectores del oficialismo.
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Ayer, diputados del PJ y la UCR confirmaron que Lavagna le explicó a un grupo de legisladores algunas ideas sobre el futuro de la ley laboral que incluye mayores facultades al Ejecutivo para decidir sobre la aplicación de la ley según evolucione el mercado laboral, tal como anticipó este diario.
El Poder Ejecutivo quiere facultades especiales ante situaciones «excepcionales» de crisis en la reforma de la ley laboral, según les explicó el ministro. El pedido lo realizó Lavagna durante la reunión que mantuvo ayer con legisladores justicialistas y radicales.
La iniciativa apunta a introducir «facultades» o flexibilidad en la ley ante presuntas crisis que podrían generar desempleo.
Pero desde las bancadas justicialistas y del radicalismo aseguraron que no votarán ninguna clase de superpoderes o facultades especiales al Poder Ejecutivo.
«No se sabe qué alcance puede tener el pedido, sencillamente no tenemos el texto ni tampoco un adelanto», dijo el secretario del bloque de diputados de la UCR, Luis Molinari Romero.
Como sea, la definición sobre el texto final de la reforma se hará una vez que Kirchner le dé la aprobación a su regreso de España.
Las negociaciones de Tomada con los sindicatos se centraron hasta ahora en:
• Que en la negociación de los convenios nacionales o por actividad se dé prevalencia «al que sea más favorable al trabajador». Pero todavía no hay acuerdo sobre quién ejercerá la representación trabajadora.
• Se establecen rebajas de aportes patronales que se otorgarán a las pequeñas y medianas empresas y serán de 33% para nuevos trabajadores y 50% si son beneficiarios de los planes Jefas y Jefes de Hogar. Regirán para empresas de hasta 80 empleados.
• Se reduce de un año a tres meses el período de prueba, con un preaviso de 15 días y sin derecho a indemnización dentro de ese período. Pero no permite al empleador a renovarlo y obliga a registrarlo ante la autoridad de aplicación.
• La indemnización será de un mes de sueldo por año o fracción para trabajadores dentro y fuera de convenio pero fija un tope que no podrá superar en 3 veces al promedio de los sueldos del convenio colectivo.
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