Mientras lo más importante que pasa por nuestro Congreso nacional es la reunión para entregar premios a futbolistas, habida cuenta de que en el país todo marcha sobre rieles, no lucía de igual forma el recinto bursátil porteño. Esta vez, inserto en un ambiente internacional donde a las Bolsas les pegaron en dura forma. A partir de un Dow Jones que caía 1,6%, de un Bovespa con 3,4%, encajó casi de modo sobrio el decaer Merval de 1,8% en su rueda. Y no solamente que se decayó en forma notoria, sino que, además, el mínimo del día quedó siendo casi igual al cierre de la fecha. Acaso, la señal más preocupante, unida a la realización de cantidad de órdenes, forjó una pésima jornada para los activos de riesgo.
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La marca final estuvo en 1.499 puntos, diluyendo los intentos de rebotes anteriores y que se lograban hasta con una depresión de negocios, nada aconsejable para darles respaldo.
El día anterior, el mercado lograba suba de apenas 0,2%, pero pudiendo sostener el repunte anterior. Sin embargo, el volumen se había contraído a sólo $ 46 millones. Ayer, con descenso cercano a 2% en precios, las órdenes acumularon unos $ 80 millones en acciones. Diferencia de mucho peso, con aparición desmesurada de oferta y con una prima por colocar posiciones, que resultó la imagen de «la caída», repetida ayer en los mercados. A poco de concluir junio, una debilidad que compromete reacciones.
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