La crisis griega eclipsó el primer día del G-20

Economía

La crisis de la deuda en Europa, que se propaga ya a Italia y amenaza con hundir a la economía mundial en una nueva recesión, centró este jueves los trabajos de los mandatarios de las potencias desarrolladas y emergentes del G20 reunidos la ciudad francesa de Cannes.

Las miradas se han centrado en la crisis de la deuda en Europa originada en Grecia, que está amenazada por el default. Desde el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, pasando por el presidente de EEUU, Barack Obama, o el de China, Hu Jintao, todos coincidieron en que hay que resolver el problema de la deuda en Europa para evitar "una reacción en cadena" en el resto del mundo.

Los europeos pusieron de nuevo la presión en Grecia para que cumpla el acuerdo logrado el pasado 27 de octubre por los países de la Eurozona. "Esto debe quedar claro como el agua", dijeron antes de apelar a la "unidad nacional y política" y al "sentido de la responsabilidad" de los griegos, tras la situación en que ha quedado el primer ministro Giorgos Papandreu, que parece obligado a dar marcha atrás a su criticada idea de convocar un referendo luego de las divisiones generadas hasta en sus propias filas socialistas.

La crisis de la deuda centró también una reunión que mantuvo Obama con varios líderes europeos pertenecientes a la Eurozona y al G20, tras la cena en la primera de las dos jornadas de la cumbre del foro de las potencias desarrolladas y emergentes.

Pero por las mañanas, de las primeras deliberaciones tomaron parte el presidente francés, Nicolás Sarkozy, quien ofició de moderaron del encuentro por ser el país organizador y detentar la presidencia de la Cumbre, Hu jintao, Barack Obama; el presidente de Rusia, Dmitri Medveded; de Brasil, Dilma Rouseff; el primer ministro de la India, Mammohan Singh; la canciller germana, Ángela Merkel; y el presidente italiano, Silvio Berlusconi.

Sarkozy
se había propuesto aprovechar la presidencia anual del G-20 para conquistar metas ambiciosas, como la reestructuración del sistema financiero global, y cambios en la regulación de los mercados de materias primas, pero tuvo que reducir sus ambiciones al desatarse la crisis en Grecia.

Un borrador del documento final al que abordarán los mandatarios el viernes a la tarde anticipó que los países del G-20 se comprometerán a coordinar sus acciones en un plan de ejecución común, que incluye la exigencia de consolidar sus cuentas a las economías con déficit y a fortalecer la demanda interna a los países que registran superávit.

Con la mira puesta en Grecia, los integrantes del G-20 también discuten la hipótesis de construir una red de protección para Italia y España, de manera de evitar que se vean arrastradas por la crisis de Grecia. "La Unión Europea está considerando controles fiscales más invasivos y consultas forzadas sobre presupuestos para determinados países", señaló el indio Montek Singh Ahluwalia, vicepresidente de la Comisión de Planificación de India.

"Hay conversaciones en el G-20 sobre los efectos de la crisis y hay discusiones sobre el establecimiento de un cortafuegos financieros en torno a países como Italia y España, economías muy grandes en la zona", completó sin confirmar si efectivamente si concretará.

La respuesta de Silvio Berlusconi no demoró en llegar. El primer ministro italiano aseguró que su país siempre honró sus deudas y compromisos internacionales y buscó garantizar a sus socios europeos la estabilidad financiera de Italia ante la creciente turbulencia de los mercados. Según comentó Berlusconi, la riqueza general del país es mucho mayor que la acumulación de deuda.

Además, el documento provisorio reveló que el G-20 evalúa una propuesta del FMI para lanzar una nueva línea de crédito de corto plazo para asistir a los países con crisis externas con el objetivo de morigerar el temor a una nueva crisis económica mundial.

Para calmar la preocupación por la crisis que azota a la zona euro, el G-20 también analiza inyectar miles de millones de dólares a la economía mundial mediante una segunda asignación especial de Derechos Especiales de Giro, la moneda del FMI.

A su turno, Cristina de Kirchner volvió a plantear sus críticas por el papel que desempeñaron las calificadoras de crédito en la actual crisis financiera que golpea al gobierno helénico y a otros países de la zona euro y pidió que las decisiones que se tomen tengan en cuenta a la gente y que no respondan solamente al interés de los mercados. "Siempre piensan en tomar decisiones para calmar a los mercados y ahora los que están impacientes son la gente y lo que hay que hacer es darle seguridad a la gente", enfatizó la mandataria.

"A la gente se le da seguridad volcando recursos, generando trabajos, abriendo nuevas fábricas, dándole oportunidad a la gente que tenga un trabajo y con ese trabajo aumenta el consumo, al aumenta el consumo aumenta la demanda y de esta forma se produce un círculo virtuoso", completó la jefa del Estado.

Cristina recibió el apoyo de Francia, Alemania y Brasil para crear una tasa al movimiento financiero internacional, y que ese dinero sea destinado a un fondo social. "Brasil no se opondrá a una tasación financiera mundial, si eso es consenso entre los países a favor de la ampliación de la inversión social", dijo Dilma Rousseff, quien volvió a pedir retomar la Ronda de Doha de la Organización Mundial de Comercio para reglamentar las transacciones mundiales y denunció que "la crisis creó problemas cambiarios y la ampliación de liquidez afectó a países como Brasil".

Sin embargo, Obama ya anticipó a los dos líderes europeos que no se sumará al plan de crear un impuesto a las transacciones financieras, a modo de condena contra los bancos para hacerles pagar su responsabilidad en la crisis.

Luego de las primeras deliberaciones, durante una conferencia de prensa ante 1.000 periodistas, Sarkozy dejó en claro cuál es la preocupación que sobrevuela por Cannes. "Seguimos con atención lo que acontece en Grecia, queremos que la situación progrese y el gobierno recapacite. El euro es el corazón de Europa y el corazón de Francia. Si explota el euro explota Europa porque nuestra moneda es la garantía de la paz", expresó el mandatario francés.

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