19 de septiembre 2002 - 00:00

La despesificación no generaría caos

Un nuevo fallo de la Justicia en defensa de los derechos de los ahorristas «pesificados» pone mayor presión sobre el gobierno que no quiere asumir el costo político de reconocer: a) que la pesificación fue un error; b) que el PE concedió a los deudores «pesificados» un subsidio por la diferencia cambiaria (respecto al $ 1 + CER) que quiso financiar en gran medida con una expropiación de parte de los ahorros de los ahorristas «pesificados» (por la diferencia entre el tipo de cambio y $ 1,4 + CER); y c) que el subsidio cambiario otorgado al deudor pesificado debe ser afrontado por el Estado, es decir, por el contribuyente.

Por ello, a través de los medios, el PE intenta imponer la idea de que una declaración de ilegalidad de la «pesificación» llevaría al caos. Esto no es cierto; ya que la Justicia solamente ha declarado que es ilegal el pretender financiar el subsidio que recibió el deudor «pesificado» expropiando al ahorrista «pesificado». Es decir que es admisible que el gobierno decida darle un subsidio a un sector de la comunidad; pero siempre que lo pague el Estado o sea los contribuyentes. Por ende, no se declarará ilegal la «pesificación» de las deudas.

• Diferencia

Por lo tanto, lo que corresponde es que se «redolaricen» los depósitos y que el Estado pague la diferencia entre lo que abone el deudor «pesificado» y lo que valga el dólar. La prueba de que esto no llevará al caos, es el anuncio de un nuevo canje realizado recientemente por el ministro Lavagna que, presionado por la Justicia, busca avanzar en dicho sentido. Sin duda, el paso dado por el gobierno es importante y es positivo en tren de encontrar las soluciones a los problemas que tienen miles de ciudadanos estafados. Sin embargo, el plan anunciado plantea algunos interrogantes y problemas.

El primero es si podrá ser admitido por la Corte Suprema como mecanismo suficiente de compensación de los ahorristas «pesificados».

La Justicia se expidió en el sentido de que el cambio de deudor es violatorio del derecho de propiedad, más cuando el nuevo deudor (el Estado) se ha declarado a sí mismo insolvente. En la opción del nuevo BODEN u$s 2013 se cambia totalmente el deudor (es el Estado) y en la opción de la nueva NOTA bancaria se lo hace parcialmente, por la porción que garantiza el gobierno como bono de «conversión de moneda» o seguro cambiario. Además, debería analizarse si no es excesivo el estiramiento de los plazos de cobro del ahorrista, en más de 8 años.

El segundo punto tiene que ver con los retiros de hasta $ 7.000 (o hasta $ 10.000, a opción del banco) actualizados por el CER. Contra la opción de redolarizar su depósito, se le ofrece retirarlo ahora, pero asumiendo una pérdida de la mitad de su capital. Por lo tanto, sólo optarán por esta posibilidad los que estén muy urgidos por el dinero y quienes tengan una profunda desconfianza en el cumplimiento de la «despesificación». No será mucha gente, tal vez, pero en el caso de los primeros es lamentable que se los estafe aprovechándose de su necesidad. En tanto, es esperable que los segundos busquen comprar dólares con los fondos obtenidos, debido a la desconfianza que tienen sobre el futuro del país.

Esto implicará cierta presión compradora en el mercado de divisas y algún riesgo menor de pérdida de reservas en momentos en que el Banco Central está encarando un errado control de cambios y cerrazón del mercado de capitales ante la posibilidad de que recrudezca la demanda de divisas por la incertidumbre sobre el manejo electoral del gobierno y sobre el acuerdo con el FMI. Para acercarse al reclamo de los ahorristas y ser respetuosos de su derecho de propiedad sería conveniente que el gobierno tomara todos los retiros realizados hasta ahora (el que está por habilitarse también) como pago a cuenta y al tipo de cambio del momento en que se produjo, pero no lo quiere hacer.

El tercer punto está relacionado con la «pesificación asimétrica» que, siendo el error financiero más grosero del gobierno, todavía se niega a reconocerlo como tal. Por lo tanto, aumenta el costo fiscal que ya tiene el esquema de CEDRO (según el Ministerio de Economía, por lo menos u$s 9.000 millones). Esto se debe a que no sólo mantiene esa erogación futura sino que además, durante el tiempo en que el $ 1,40 + CER pagado al depositante sea menor al valor del dólar, le adiciona un nuevo compromiso por el monto de esa diferencia.

Esto podría resolverse en forma sencilla y económica. En principio, debería eliminarse la pesificación asimétrica de los depósitos. Entonces, los bancos se harían cargo de las nuevas NOTAS, pero sólo por $ 1 + CER por cada dólar, mientras que el Estado asumiría toda la diferencia cambiaria entre el dólar y esas NOTAS (actualmente hace lo mismo, pero en dos etapas más costosas: $ 0,40 + CER en BODEN $ 2007 y el resto, en cupones por «diferencia cambiaria (parcial)»). Para que el riesgo-Estado asumido por el ahorrista no aumente, los bancos se comprometerían a comprarle al depositante los nuevos cupones por «diferencia cambiaria (total)» que el Sector Público no pague al valor que resulte menor entre $ 0,40 + CER o el valor técnico de dicho cupón. Esto tiene el beneficio adicional de que reduce el riesgo-Estado asumido por los bancos, que es actualmente de $ 0,40 + CER en cualquier escenario, sin la limitante que ahora se introduciría que operaría cuando $ 1,40 + CER alcance el valor de mercado del dólar. Además, disminuye más de un tercio el costo de la redolarización para los contribuyentes.

Si se mantiene la pesificación asimétrica y los plazos de pago de las NOTAS bancarias, se dará una situación absurda. Con los actuales CEDRO, los bancos debían financiarle al Estado la parte reconocida del subsidio ($ 0,40 más CER), ya que los vencimientos de los depósitos reprogramados a pagar se estiraban, como máximo, hasta 2005 y el BODEN en pesos que recibieron por ese monto terminaba de abonarse en 2007. Ahora, las NOTAS se terminan de devolver en 2013, por lo que los bancos recibirán el pago completo del subsidio, de $ 0,40 más CER, 6 años antes.

Seguramente esto es consecuencia de seguir poniendo parche sobre parche en vez de buscar una solución integral y definitiva. Si el gobierno decide mantener la «pesificación asimétrica», podría corregir la distorsión comentada y volver el proyecto más aceptable para los ahorristas haciendo coincidir los vencimientos de las NOTAS bancarias con el del BODEN $ 2007, adelantando en 6 años el plazo ideado actualmente.

Por último, debe reconocerse que este esquema es un avance sustancial en términos del respeto de los derechos de los ahorristas, aunque aún no sea suficiente. Además, logra resolver el futuro problema de liquidez bancaria que resultaba de sostener el actual esquema de CEDRO. Esto es importante en pos de poder pensar en reconstruir el sistema financiero durante el próximo gobierno. Esperemos haber aportado algunos comentarios y sugerencias útiles para seguir mejorando la propuesta del gobierno.

(*) Director de EXANTE

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