Tal vez intentando rememorar uno de sus momentos mas gloriosos cuando nueve años atrás musitó aquello de la "exuberancia irracional de los mercados", ayer Alan Greenspan dejó escapar la idea de que el precio del petróleo se encuentra experimentando un "frenesí" y que se estabilizará pronto. Curiosamente, hace pocos días, los analistas de Goldman Sachs, en medio de las burlas de casi todo el mercado, hablaron de un precio (de largo plazo) para el barril de petróleo cercano a los u$s 100. ¿Quién tiene razón, el que dice que la nafta bajará pronto de precio o el que dice que seguirá cara por bastante tiempo? Difícil decirlo (muchos de los que hoy hablan de u$s 60 o más por barril, seis años atrás decían que a esta altura estaría rondando u$s 10).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Lo que si sabemos es que uno de los opinantes se queda, mientras el otro se va en pocos meses, por lo cual puede decir cualquier cosa que le garantice retirarse con los laureles. Como sea, los exégetas del banquero aprovecharon la caída del crudo en la última hora de operaciones (cerró en u$s 56,04) para vincular el hecho con las declaraciones de su héroe y de ahí justificar 0,36% que ganó el Dow.
Extrañamente, lo mejor en el mundillo bursátil se vio en la primera hora, y si algo hicieron las acciones inmediatamente de conocida la opinión de Greenspan (a las 14) fue retroceder. Incluso, si miramos cuál fue el papel que más aportó a la suba del Dow, nos encontramos con que fue Pfizer (anunció su reestructuración), una de las empresas menos influidas por el costo de la energía entre las 30 principales "blue chips".
Dejá tu comentario