8 de julio 2004 - 00:00

La ganadería puede ser una buena inversión para el mediano plazo

Miguel Campos
Miguel Campos
«Es buen negocio invertir en vacas», repiten los conocedores del mercado de ganados y carnes. La ganadería se posiciona como una rentable alternativa de inversión para el mediano y largo plazo, según indicadores que manejan analistas, empresarios frigoríficos y consignatarios.

El precio de la hacienda podría subir entre 50% y 100% si la Argentina logra reingresar con sus exportaciones, como ayer lo hizo con China, a Estados Unidos y Canadá, circuitos sin aftosa que compran y pagan la carne de calidad.
La estimación está fundamentada en la experiencia de Uruguay, que luego de superada la crisis de aftosa amplió sus márgenes ganaderos al recuperar sus principales mercados. La Argentina cumplirá recién en agosto un año sin fiebre aftosa (el último fue el caso de porcinos en Tartagal, Salta) y estará en condiciones de iniciar en ese momento sus gestiones formales en Estados Unidos, país que no realiza ninguna visita sanitaria con miras a la reapertura si no se cumplen los 12 meses sin señales de la enfermedad.

• Recuperación

«Están dadas todas las condiciones para que la ganadería vuelva a tener la rentabilidad histórica. La evolución de la sanidad y el acceso a los mercados de mayor valor permitiría, con alguna similitud, una recuperación parecida a la que tuvo oportunamente Uruguay. Pero esto causaría, así como lo hizo en el país vecino, un problema en el mercado interno», decía el especialista en carnes de la Sociedad Rural Argentina, Marcelo Fielder.

El problema en el mercado interno se generaría, en efecto, porque un aumento en las exportaciones erosionaría la disponibilidad de hacienda -y de carne-destinada al consumo interno. El stock se encuentra estabilizado oficialmente en 50 millones de cabezas con una faena anual de 12 millones de cabezas que producen 2,6 millones de toneladas de carne. De dicho volumen, 85% se destina al mercado interno.

Ante la falta de hacienda, por problemas climáticos que afectaron las pasturas este año y terminarán afectando las pariciones hasta 2005 (por inundaciones en 2003), es poca la carne adicional que se puede producir en el país. En consecuencia, todo aumento en la exportación será a instancias del consumo interno, generando una inevitable alza en los precios. «Se afirma durante las últimas semanas que el gobierno (la Secretaría que conduce Miguel Campos) estaría manejando la renta de la ganadería, vía apertura de mercados, para evitar una alteración en los precios al consumidor», admite Fielder, para reconocer el temor del sector ganadero de que ante una eventual suba en las exportaciones el gobierno pudiera imponer un aumento en las retenciones a la exportación de carne.

La «inversión en vacas» se acentuó dos años atrás cuando la ganadería se convirtió en una opción frente a las restricciones financieras ya que es de rápida conversión (es muy común que ante la necesidad de liquidez un productor decida la venta de animales directa en campo). En su momento, esto mismo generó un repunte en los precios de los campos.

Si bien la agricultura marginó a la ganadería a campos en zonas «extrapampeanas», muchos productores aprovecharon sus tierras para apostar a la soja y se mantuvieron en ganadería mediante la cría de animales «en corral», con alimentación balanceada a base de maíz, especialmente. «La cría de animales con alimentación a pasto y su terminación a corral en 70 días promedio permite multiplicar la rentabilidad ganadera. Además está calculado que el maíz se revaloriza 24% a través de la producción de carne», indicó
Rodrigo Troncoso, gerente de la Cámara Argentina de Engordadores de Carne Vacuna. El engorde de animales en corrales-(feed-lot) es otro negocio que podría crecer en los próximos meses no sólo por la falta de pasturas en los campos, sino porque en mucho menos espacio permite mantener una actividad ganadera que hoy atraviesa serios problemas de precios, pero que puede revitalizarse en cualquier momento.

El precio del kilo vivo de vaca aumentó 17% en los últimos 30 días en el mercado de Liniers.
Ayer se ubicaba en $ 1,80 por kilo (valor mínimo) y $ 1,95 (valor máximo) de animal categoría «buena a especial». Se paga hoy u$s 0,60 por kilo de animal, cuando el ganadero supo obtener cuatro años atrás un precio de u$s 2 por kilo en épocas de mayor prosperidad cuando la Argentina exportaba a la mayoría de los mercados del mundo (nunca llegó a Japón, la plaza más exigente en sanidad). El kilo de lomo se vende hoy a $ 13/19 según la calidad y terneza (novillo o ternera), y algunos especialistas creen que, si la Argentina gana los mercados internacionales, debería cotizarse a u$s 20 promedio (Japón lo paga mucho más). Esto generaría un shock de subas de precio en el mercado interno.

Frente a este panorama surge la polémica: algunos sostienen que el consumo interno de carne debe ser subsidiado; otros, como Daniel Asseff, economista de Coninagro y ex gerente interino del Instituto de Promoción de Carnes Vacunas, dicen que «hay que hacer docencia con el consumidor y apuntar al consumo de sustitutos, cortes de menor venta o directamente pollo o cerdo».

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