La ganadería puede ser una buena inversión para el mediano plazo
-
Una nueva modalidad de pago para billeteras virtuales le compite al QR
-
Inflación: el Gobierno espera que siga bajando, aunque reconoce ajustes pendientes en precios relativos
Miguel Campos
El precio de la hacienda podría subir entre 50% y 100% si la Argentina logra reingresar con sus exportaciones, como ayer lo hizo con China, a Estados Unidos y Canadá, circuitos sin aftosa que compran y pagan la carne de calidad. La estimación está fundamentada en la experiencia de Uruguay, que luego de superada la crisis de aftosa amplió sus márgenes ganaderos al recuperar sus principales mercados. La Argentina cumplirá recién en agosto un año sin fiebre aftosa (el último fue el caso de porcinos en Tartagal, Salta) y estará en condiciones de iniciar en ese momento sus gestiones formales en Estados Unidos, país que no realiza ninguna visita sanitaria con miras a la reapertura si no se cumplen los 12 meses sin señales de la enfermedad.
Si bien la agricultura marginó a la ganadería a campos en zonas «extrapampeanas», muchos productores aprovecharon sus tierras para apostar a la soja y se mantuvieron en ganadería mediante la cría de animales «en corral», con alimentación balanceada a base de maíz, especialmente. «La cría de animales con alimentación a pasto y su terminación a corral en 70 días promedio permite multiplicar la rentabilidad ganadera. Además está calculado que el maíz se revaloriza 24% a través de la producción de carne», indicó Rodrigo Troncoso, gerente de la Cámara Argentina de Engordadores de Carne Vacuna. El engorde de animales en corrales-(feed-lot) es otro negocio que podría crecer en los próximos meses no sólo por la falta de pasturas en los campos, sino porque en mucho menos espacio permite mantener una actividad ganadera que hoy atraviesa serios problemas de precios, pero que puede revitalizarse en cualquier momento.
El precio del kilo vivo de vaca aumentó 17% en los últimos 30 días en el mercado de Liniers. Ayer se ubicaba en $ 1,80 por kilo (valor mínimo) y $ 1,95 (valor máximo) de animal categoría «buena a especial». Se paga hoy u$s 0,60 por kilo de animal, cuando el ganadero supo obtener cuatro años atrás un precio de u$s 2 por kilo en épocas de mayor prosperidad cuando la Argentina exportaba a la mayoría de los mercados del mundo (nunca llegó a Japón, la plaza más exigente en sanidad). El kilo de lomo se vende hoy a $ 13/19 según la calidad y terneza (novillo o ternera), y algunos especialistas creen que, si la Argentina gana los mercados internacionales, debería cotizarse a u$s 20 promedio (Japón lo paga mucho más). Esto generaría un shock de subas de precio en el mercado interno.
Frente a este panorama surge la polémica: algunos sostienen que el consumo interno de carne debe ser subsidiado; otros, como Daniel Asseff, economista de Coninagro y ex gerente interino del Instituto de Promoción de Carnes Vacunas, dicen que «hay que hacer docencia con el consumidor y apuntar al consumo de sustitutos, cortes de menor venta o directamente pollo o cerdo».




Dejá tu comentario