La gran estafa del Gobierno sobre los brotes en el interior
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"El Campo" no es solo agricultura para exportación. "El Campo" no es solo un Commodities que genera dólares. La ganadería se destina mayormente al mercado interno (cuya capacidad de pago en pesos se encuentra brutalmente devaluada), mientras sus costos avanzan al ritmo del dólar. Es verdad que ahora estarán un poco más protegidos de las importaciones por precio, pero también es cierto que nada se ha hecho para equiparar las exigencias fitosanitarias que favorecen a los extranjeros. Producir cerdos, huevos, leche o aves con maíz y otros cereales a precio europeo es hoy una aventura inviable. Y como esta, todas las economías regionales sufren la ausencia de políticas específicas que subsanen los estragos que les produce el aumento de costos, el aumento de la energía y los combustibles y la baja del mercado interno.
Y si es cierto que "El Campo" no es solo agricultura para exportación, mucho más cierto aún es que la Argentina no es solo "El Campo". Durante los doce años del kirchnerismo el país se reindustrializó, también en el interior. Pero la apertura importadora y el aumento del costo de la energía fueron un golpe muy duro para el sector. Si consideramos, además, que en su mayoría producen para el mercado interno, entenderemos que la situación actual no es prometedora.
Lo mismo pasa con el comercio. Costos inmobiliarios que se dolarizan, tarifas mil por ciento más caras, financiamiento que ahorca... y tener que hacer frente a eso con ventas que se cayeron a la mitad. No hay nada para que un comerciante pueda inventar y atraer a clientes que no tienen un peso.
Ese mercado interno hoy deprimido es la llave para relanzar el crecimiento. Las jubilaciones y pensiones han sufrido un saqueo cuando se modificó la fórmula de cálculo para el aumento, en noviembre de 2017. Con la devaluación última se condena al hambre a la mayoría de ellos. Pasaron de vivir con 600 dólares a sobrevivir con 250 dólares en el plazo de menos de tres años.
Desde 2016, los trabajadores han obtenido paritarias siempre por debajo de la inflación. Lo conseguido tras durísimas peleas en la última negociación, hoy se ha vuelto un aumento ridículo cuando se observa el modo en que se transfiere a precios el nuevo valor del dólar. Además, a la baja de ingresos hay que sumar la pérdida de puestos de trabajo. El aumento de la desocupación y de la subocupación son un flagelo creciente.
Si no hay recomposición del salario real, del poder de compra de las jubilaciones, si no retrotraen tarifas a niveles razonables, si no ponen tasas de interés a la medida de la producción, si no se vuelve a un esquema impositivo más justo y distribucionista, es muy improbable que vuelva el crecimiento. Podrá florecer el agro, pero será un enclave, y durará un período corto como todo aquello que quiera florecer en esta Argentina que se marchita.
(*) Senador provincial por la IV Sección Electoral (FpV).-




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