La peor semana, hasta ahora. Porque de aquí en adelante el terreno presenta las mismas incógnitas que siete días, un mes o un año atrás. Tal vez lo peor no es que los principales índices bursátiles marcaran nuevos mínimos para los últimos seis, cinco o cuatro años (dependiendo se trate del NASDAQ, el S&P 500 o el Dow), sino que esto mismo lo tuvimos que decir hace 7 y 14 días. Es cierto que hoy estamos más cerca «del fondo», pero la verdad es que en vez de ir mejorando, con el paso del tiempo lo «malo» se ha ido acelerando. Dos años atrás cuando se inició el actual mercado bajista, el Dow apenas perdió 0,49% y el NASDAQ 29,63%. El año pasado estos números treparon a 8,89% y 30,25% respectivamente. En los pocos más de nueve meses que llevamos de 2002, las Blue Chips se desplomaron casi 25% y los papeles del mercado electrónico prácticamente 42%. La idea que el mercado anticipa, entonces sólo habla de peores tiempos, y no de mejores. Claro que esto es apenas un argumento de ventas que se usa en los buenos tiempos, cuando se acaban los otros justificativos. Más acertado es aquello de que «el mercado no tiene memoria», lo que significa que en cualquier momento las cosas pueden cambiar. Igual siempre es bueno saber dónde estamos parados. Si algo quedó demostrado en la última rueda, cuando el Promedio Industrial perdió 2,45% para cerrar en 7.528,4 puntos es que subas como la del viernes anterior o la del martes pasado, son apenas «trampas» para incautos. Y no es hasta que el pesimismo se haya fagocitado al último de estos incautos, o que las empresas entren a generar verdaderas ganancias, cuando podremos empezar a hablar realmente de una recuperación accionaria. Mientras poco importan si los datos de la macroeconomía son buenos o malos.
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