La mayoría de los acreedores privados del exterior, sobre todo los italianos y los alemanes, recibieron ayer muy negativamente la propuesta de reestructuración de la deuda argentina.
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Las declaraciones más curiosas, partieron de Mauro Sandri, abogado de un grupo de acreedores italianos, que directamente calificó la oferta de Roberto Lavagna de «escandalosa» y criticó al gobierno de Kirchner por haber negociado el acuerdo con el FMI por separado de los acreedores privados, lo que «es absolutamente injusto y moralmente inaceptable». El abogado se lamentó además de que el gobierno argentino haya decidido negociar por separado el tratamiento de la deuda con los organismos financieros de la contraída con los privados. Para Sandri, «el FMI es corresponsable del default declarado por la Argentina, aunque se les pagará íntegramente» mientras que «los acreedores privados no son responsables y deben aceptar una quita». Nicola Stock, presidente de la «Task Force Argentina», una asociación que dice representar a 90 por ciento de los inversores italianos, declaró que «la cifra de 75 por ciento, de quita hoy por hoy, es inaceptable».
Por su parte, Stefan Engelsberger, presidente de IGA, una asociación de tenedores de bonos argentinos en Alemania, calificó el anuncio del gobierno argentino como «poco realista» y expresó su «firmeza para mantener nuestras demandas legales y nuestros derechos».
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