5 de septiembre 2002 - 00:00

La teoría del castigo a los incumplidores

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional remarcaron nuevamente que no hay fundamentos para avanzar en una negociación con la Argentina. Ambos mantienen la dureza con que el país es tratado en los foros internacionales. Esta postura se basa en que, conforme el nuevo consenso internacional, los organismos multilaterales y los países desarrollados no «rescatarán» a los países que hayan incumplido permanentemente sus compromisos bajo los programas financieros de ayuda, que la clase política haya implementado políticas fiscales irresponsables y que no diseñen e implementen en forma consistente planes económicos integrales que le den sustentabilidad a la economía. La Argentina es claramente un ejemplo notable de todas esas cosas.

Mediante la nueva posición, se busca evitar que las crisis se reiteren en forma permanente, ya que de nada sirve tirar fondos a un barril sin fondo que se devora en pocos meses la ayuda otorgada. La teoría del castigo a los incumplidores existe y su objeto no busca infligir males mayores a las poblaciones de los países en crisis sino en hacer que de una vez por todas, se apliquen las políticas domésticas apropiadas para que estos países sean estables y crezcan, y entonces su gente viva verdaderamente mejor. La clase política argentina es la responsable de la actual crisis económica. Esto es sabido por la comunidad internacional y en especial por el FMI.

Paul O'Neill afirmó recientemente que de nada vale ayudar a un país si los fondos aportados desde el exterior terminan: (I) dilapidándose en el barril sin fondo del gasto público argentino en sus tres poderes; (II) financiando la permanencia de una clase política con ideas mayoritariamente populista y profundamente ineficiente, clientelista y deshonesta, la cual, con fondos frescos implementaría medidas demagógicas que le permitiría estirar su permanencia; (III) enriqueciendo a los integrantes de dicha clase política; (IV) yéndose del país (fuga de capitales) por la acción de los ciudadanos que no creen en su clase política, en su gobierno y en las perspectivas futuras del país.

Prestar en estas condiciones, subrayó, no serviría de nada ya que a los pocos meses la Argentina necesitaría nuevamente ayuda financiera masiva, la cual, del mismo modo, sería nuevamente insuficiente. Y agregó, los fondos estarán (aunque posiblemente en menor escala que en los casos de México y Corea que recibieron u$s 50.000 millones cada uno, pero más cercana a la ayuda de u$s 30.000 a Brasil) cuando la Argentina tome medidas para evitar los escenarios previamente descritos. Ahora él y su segundo, John Taylor, reafirmaron esos dichos. Por si fuera poco, la opinión de O'Neill fue ratificada recientemente por el principal asesor económico del presidente George W. Bush, Glenn Hubbard, quien señaló que antes que la ayuda a la Argentina sea útil, el país debe funcionar en base al «Imperio de la Ley» respetando los contratos y el derecho de propiedad, tener una política fiscal responsable que limite el tamaño del gobierno, contar con una política monetaria predecible y una única moneda, lógicamente fuerte, y finalmente, abrir la economía. Nada de esto ocupa al actual gobierno.

Los últimos paquetes a Brasil y Uruguay no implican un cambio en la postura de no rescate a los incumplidores ya que ambos países han cumplido mayormente con los programas acordados y además. Más aún, el caso de Brasil podría complicar más el acuerdo ya que allí se requirió el apoyo de los candidatos de la oposición.

•El futuro de Argentina y el FMI

¿Cómo puede pensarse que un país que ataque a las inversiones extranjeras, festeje dejar de pagarle a aquellos que le otorgaron financiamiento, incumpla permanentemente la palabra empeñada, viole principios básicos de un régimen de estado de derecho, destruya los derechos de propiedad, despilfarre los ingresos públicos, elimine el sistema financiero, cuente con una clase política irresponsable, populista y deshonesta (ver el ranking de Transparencia Internacional) que está enfrentada a límites insospechados impidiendo cualquier posibilidad de gobernar y que carece de una estrategia económica integral, homogénea y consistente para estabilizar la situación y volver a crecer, no respete la independencia del Banco Central y disponga una medida y al otro día la modifique, pueda estar en condiciones de ser candidato para recibir ayuda financiera internacional masiva? Es por ello que no puede esperarse nada positivo en términos de ayuda importante del FMI hasta que esta administración deje el lugar a una nueva y que la próxima esté integrada por políticos y funcionarios honestos, tenga el coraje y convicción suficiente de emprender las reformas capitalistas que hacen falta y sobre todo, respete la ley.

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