8 de marzo 2001 - 00:00

Las 48 horas clave

Las próximas cuarenta y ocho horas son clave para el ministro López Murphy, hasta tanto el presidente De la Rúa confirme el Gabinete. Durante este lapso, tendrá la oportunidad de obtener todo lo que quiera del resto de sus actuales pares. Ya que una vez confirmados en sus cargos, los ministros perderán el «miedo» a ser reemplazados y jugarán contra él. Cuarenta y ocho horas es el tiempo que tienen tanto López Murphy como De la Rúa, porque ni el mercado ni el mundo político le otorgan más allá del viernes para conocer todos los cambios.

El análisis pertenece al analista político Rosendo Fraga quien acompañó ayer al economista Miguel Angel Broda durante una reunión con empresarios y banqueros en la que se analizó la actual coyuntura y las perspectivas del nuevo equipo económico.

Por su parte Broda, quien en todo momento dejó en claro que no veía probabilidades de una salida de la convertibilidad, agregó a la visión de Fraga que «será importante ver cómo se definen la suerte de la AFIP, de la Aduana, quién se ocupará de las relaciones con las provincias y de la coordinación del gasto social».

«Veo a López Murphy y su equipo actuando con una estrategia de conflicto permanente» como la única vía para poder sobrevivir en el actual contexto político
, señaló el economista.

Broda
consideró que «ésta es la última chance de la ortodoxia, porque ahora se vendrá un gran debate sobre el modelo y por ende sobre las posibilidades de devaluar. Todo ello dentro de un marco de un alto nivel de conflicto social». Se planteará si es posible mejorar la competitividad teniendo la paridad de uno a uno, advirtió.

Broda intentó describir cómo sería la política económica de López Murphy, y sostuvo que «tiene una política de corto plazo basada en el Pacto Fiscal Federal; en las metas fiscales con el FMI (la meta del primer trimestre de 2.100 millones se encuentra al límite, por lo tanto, podría impulsarse una renegociación para poder cumplirla o bien podría buscarse que el FMI acepte una meta semestral de 3.800 millones); y en la reforma previsional».

En pos de mejorar la competitividad, «tendrá la reforma tributaria basada en la reducción de las imposiciones al trabajo; la eliminación de las exenciones impositivas; la eliminación del sesgo a favor del endeudamiento; la sustitución del Impuesto a los Ingresos Brutos provinciales mediante la introducción de un IVA provincial o bien un sistema de impuestos provinciales al consumo; y un compromiso de estabilidad tributaria». Ahora bien, para equilibrar la balanza entre competitividad y solvencia fiscal, el ministro «atacaría los problemas de rentabilidad del sector privado con una reducción de impuestos asociada a recortes de gastos por igual cuantía. Las reducciones impositivas no se aplicarían a impuestos al consumo».

En este sentido Broda consideró que el nuevo equipo económico será más proclive a negociar con los concesionarios y otras empresas de servicios públicos, rebajas en las tarifas como medio de mejorar la competitividad y rentabilidad de los usuarios.
En lugar de permitir subas de tarifas a cambio de más inversiones, como hizo el equipo anterior.

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