Las apuestas son al propio mercado

Economía

Podríamos decir que la nueva baja del precio del petróleo (que en su tercer retroceso consecutivo quedó en u$s 58,92 por barril) o que el anuncio de un nuevo manojo de fusiones (esta vez les tocó a la Holandesa VNU que adquiere en u$s 6.930 millones IMS Health, a Pogo Producing que en u$s 1.800 millones compró Northrock Resources y a Sprint que en 1.300 millones de dólares toma el control de US Unwired) dieron combustible para que la primera rueda de la semana arrancara ganadora. Y tal vez no estaríamos del todo equivocados. Sin embargo, 0,68% que ganó ayer el Promedio Industrial a 10.519,72 puntos, tiene que ver con factores más gravitantes que los que marca el día a día. Hoy por hoy, la principal apuesta tras la suba accionaria, parece estar basada en la propia capacidad que está mostrando el mercado para no verse afectado por las malas noticias. Esto, mezclado con la idea que los números del segundo trimestre serán mejores a lo previsto, y que las acciones están baratas (por un lado, de los tres principales indicadores bursátiles, apenas ayer el S&P 500 quedó por encima del último valor de 2004, y por el otro, desde mediados de mayo este índice apenas si ha oscilado en +/- 1,75%) parece ser lo que verdaderamente está apuntalando los precios. Como el cuento aquél del emperador que se paseaba desnudo, podemos seguir apostando a la suba, pero a menos que el mercado comience a vestirse realmente de buenas nuevas, corremos peligro que cuando menos lo esperemos un hecho insignificante lo haga salir corriendo en sentido contrario.

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