Las consecuencias de las nuevas medidas
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Habrá por lo menos cuatro. El ya existente de bonos provinciales donde el Cecacor (de Corrientes) se cotizaba sobre pesodólar a 50%; el Patacón en Capital Federal el viernes estaba a 94,6%, pero en Entre Ríos, a 90%; el LECOP en Capital el viernes, a $ 96, etc. El que se generará para quien quiera sacar más de $ 1.000 contado para viajar al exterior. Pueden cobrarle contra sus cheques 1,10 a 1,25 peso o dólares. También surgirá casi inevitablemente un mercado para quien contra sus cheques quiera moverse en el país con más cantidad de efectivo que los $ 250 semanales. Podría pagar entre 1,05 a 1,12, se calcula, en pesos o dólar porque no hay necesidad de sacárselos del país. El último que, hasta ahora, se calcula funcionará en el exterior. Será para sobrefacturar importaciones (se paga el precio acordado y le dan boleta de sobreprecio que queda a disposición de quien lo solicita fuera del país) o simplemente para hacer figurar más pago, devolviéndole la diferencia al que opera, en las tarjetas de crédito o débito. Puede funcionar localmente o en el exterior, preferiblemente Uruguay.
Esto se verificará en dos direcciones. Habrá menos gente dispuesta a vender los suyos porque no dispondrá libremente del dinero que debe recibir en cheques y quedará dentro del sistema donde sólo lo sacará en plazos largos. La otra consecuencia es que el pago «en negro» que suele acompañar la cifra por la cual se escritura se tornará muy difícil de conseguir para el comprador de inmueble. Claro, si la tiene, logrará muy buen precio por pago al contado o con más contado que el habitual que podrá disponer si tiene fondos aquí o los dispone y puede entregar en el exterior. Pero se tornan operaciones complicadas y desconfiables, aunque tenga el lado bueno para el fisco de que desaparezca o se trabe el monto «extra» que no suele figurar en las escrituras. Entre las primeras variantes que se analizaban este fin de semana estaba la de que el vendedor lo haga sólo con boleto de compraventa a escriturar cuando pueda recibir el resto y tener libre disponibilidad. No hay que olvidar que este tipo de congelamiento que dispuso el gobierno tiene que ser acotado en tiempo.
HIPOTECAS TRABADAS.
Las hipotecas en efectivo habían quedado exceptuadas de la obligación de no operar más de
1.000 pesos en cheque, pero ahora no. Por tanto terminan.
Dentro del país no habrá dificultades porque el veraneante podrá pagar con cheques de obligatoria aceptación. Puede perjudicar a países vecinos donde habitualmente veranea parte considerable de los argentinos, como Brasil y Uruguay. En este país Punta del Este puede resultar afectada porque tendrá que sustentarse sólo en los habituales del balneario que en gran mayoría disponen de fondos en el exterior. Pero las «buenas temporadas» en Punta del Este se basan en que a los habituales se sumen los ocasionales de clase media preferentemente. En esto se verá afectada, sobre todo en hotelería y restoranes medios. Es probable que Uruguay proteste y quizá logre mayor franquicia en monto ante el gobierno argentino o quizá disponga aceptar, con el respaldo de la autoridad bancaria del vecino país, el libre empleo de cheques argentinos. Brasil sufrirá lo mismo agravado por 20% de encarecimiento que ya se descontaba para ese país.
El delincuente que roba al sacar dinero al público cuando extrae de los cajeros automáticos o el que secuestra en un taxi para obligar al pasajero a usar su tarjeta de crédito pierde con la medida: sólo podrá robar $ 250, que es lo máximo que se puede extraer por semana. Los robos en bancos no disminuirán y probablemente aumentan porque en los llamados «express» los delincuentes se llevan sólo el dinero de las cajas de ventanilla y eso disminuirá pero no considerablemente. El mayor peligro que se observa es a la salida de los bancos o en los hogares donde se encuentra gran cantidad de dinero, como nunca en los últimos años, extraídos por el público para tener efectivo. Al ir a retirar a los bancos más asiduamente y en los hogares habrá que extremar las medidas de seguridad.
El miedo a la devaluación (algo de lo que se habló más el viernes) carece más de sentido. No le conviene ahora algo así al gobierno. La devaluación será lenta y ya está en marcha pero vía bonos como LECOP, Patacón y los restantes provinciales. En la medida en que en Corrientes se reciben bonos Cecacor y pueden cambiarse por pesos a 50% ya han tenido con relación al dólar una devaluación de 50%. El Patacón de 4% y así sucesivamente con otros bonos. Ambito Financiero adelantó esto en un suplemento especial el 19 de noviembre pasado.
HABRA MAS DESEMPLEO.
Esto lo explicamos el viernes al dar en primicia en tapa de este diario las medidas que saldrían 48 horas después. El trabajo en negro representa ingresos para millones de trabajadores en el país -casi 50%- pero las empresas que operan así tendrá ahora serias trabas. Para operar en negro se deben pagar salarios al contado. Aunque 75% de esos trabajadores ganan menos de $ 1.000, lograr el efectivo para algunas medianas y mayoría de pequeñas empresas, comercios o talleres se tornará difícil porque sólo podrán retirar $ 250 por semana, totalmente insuficientes. Para el gobierno la inmovilización de depósitos es una formidable arma que nunca tuvo a mano para terminar con el trabajo y producción en negro que resta impuestos e ingresos previsionales al Estado. Pero en medio de una crisis económica general del país, esta traba seria a la ilegalidad productiva y laboral puede tener más males de los que remedia, por caso elevar la desocupación por extinción de fuentes de trabajo. Ni siquiera los sindicalistas burocráticos, que siempre sueñan que con más trabajadores legalizados significará más ingresos a sus arcas por cuotas gremiales porque representará más desocupados, que tampoco pagan nada. Entendiendo esto de la enfermedad y el remedio peor el gobierno dispondrá que desde el 1 de enero próximo se puede legalizar trabajadores en negro sin multa ni recargo alguno. Es poco para el actual contexto porque hay producciones marginales que si pagan todas las cargas e impuestos no pueden tener competitividad en los mercados internos.
GOLPE A LA CONFIANZA.
Es otra consecuencia a la que hace muy bien referencia el economista Roberto Alemann. Haber dispuesto esta inmovilización obligatoria de fondos -aunque haya sido inevitable por el colapso de los bancos-hará que los argentinos en el exterior nunca traigan la plata al país salvo un giro excepcional del panorama nacional algún día. Los que ahora la sufren pueden tardar mucho tiempo en retenerla aquí, como tardó años en que retorne el ahorro nacional en dólares cuando otro gobierno radical (Arturo Illia 1963-66) dispuso pasar a pesos sus tenencias de dólares en bancos.
MEJORARA LA RECAUDACION.
La necesidad, fundamentalmente para los autónomos, de tener que realizar la mayor parte de sus operaciones con cheques provocará inevitablemente un incremento en la recaudación del tributo a los débitos y los créditos bancarios. Según cálculos extraoficiales, la AFIP podría obtener por esta vía entre 50 y 100 millones de pesos más por mes; con lo cual el promedio mensual de este tributo podría pasar a ubicarse entre los 450 y 500 millones de pesos. Hay que tener en cuenta que este impuesto comenzó a operar con la alícuota actual de 6 por mil desde agosto de este año, con lo cual hasta agosto de 2002 los 500 millones de pesos serán ingresos frescos para el fisco, más allá de la posibilidad de descontar parte de otros tributos. Es además un impuesto que permite blanquear operaciones en negro.
TASAS DE INTERES.
Desde hoy las colocaciones en caja de ahorro en dólares pasan a tener la misma tasa de interés que las de pesos. Lo mismo pasará con los que decidan renovar su plazo fijo de ahora en adelante ante la imposibilidad de retirarlo en efectivo. Por ello es que como tiene costo cero para el ahorrista pasar a dólar su colocación, le conviene.
MAL PARA AUTONOMOS.
Impositivamente, y sólo impositivamente, el plan no afecta ni encarece mayormente ni a las empresas ni a los trabajadores en relación de dependencia. Sin embargo, apunta directamente a los trabajadores autónomos que desde hoy tendrán que operar en su actividades comerciales y profesionales, casi únicamente, a través de cheques. Consecuentemente tendrán que pagar el impuesto a los débitos y créditos bancarios con el que debe tributar una alícuota de 6 por mil, que en muchas operaciones se transforma en 12%. Como la diferencia entre 2, 5 y 6 por mil se puede deducir de Ganancias, IVA, Endeudamiento Empresario y Ganancia Mínima Presunta, el costo total en una operación clásica aumenta para los autónomos en casi 5%. Si a esto se le suma que fueron castigados con el impuestazo de José Luis Machinea y que no se beneficiaron con la rebaja de Ganancias que proyecta Cavallo para 2002; estos trabajadores son los grandes perdedores impositivos de la gestión de Fernando de la Rúa.
LOS PAGOS CHICOS.
Se le da a la gente cierta liquidez -este diario dijo $ 100 por semana pero decidieron que sean $ 250 por semana-. Es poco pero en supermercados o comercios se puede pagar con cheques. Sacar una cuenta corriente en el Banco Nación, por caso, costará solo $ 1 pero se generalizará el otorgamiento de cuentas en los bancos porque estos tienen interés en retener depósitos, aunque tantas cuentas encarecen los costos administrativos bancarios, pero es el mal menor.
MENOS OPCIONES PARA INVERTIR.
El inversor verá reducido su menú de opciones. Por caso, no podrá operar con ADR que le permitían acceder a las acciones líderes que cotizan en Wall Street. Esas operaciones implican giros de fondos al exterior.
Tampoco podrá operar con fondos «off shore» en otras Bolsas del mundo y desaparecerán los fondos comunes de acciones y títulos públicos (renta variable y renta fija) integrados por papeles del exterior. Hasta ahora los fondos comunes podían tener en sus carteras 25% de títulos y acciones de países extra Mercosur.
Lo que resta saber es si continuarán los fondos de inversión que permiten operar con títulos externos y acciones de países del Mercosur que, hasta ahora, tenían un tratamiento similar a operar con la Argentina, es decir, sin restricciones.
MAS CHEQUES SIN FONDOS.
Se extenderá masivamente en estos 90 días el uso de cheques como medio de pago. Las empresas pagarán a empleados, a proveedores e inclusive financiarán su propio consumo con estos valores y se verán obligados a ampliar su grado de aceptación en las ventas. En momentos como éste, puede ser peligroso porque la morosidad es alta y el uso de cheques sin fondos ya de por sí ha crecido en los últimos dos años, alcanzando niveles récord. Ahora el control será menor.
MAS RECESION.
Los comercios más chicos verán reducir sus ventas. Los consumidores sólo podrán retirar $ 250 semanales en efectivo y no está claro todavía que todos los comercios puedan asumir el costo de instalar las máquinas para operar con tarjetas de débito. La opción será aceptar bonos provinciales y canjear luego esos papeles en el mercado por un monto menor. De lo contrario, deberán blanquear sus ventas, lo que implicará una fuerte transferencia de recursos del sector privado al Estado. Sólo de IVA se evaden unos $ 9.000 millones al año. Además, 38% de los salarios en el país se paga en negro. En el caso del servicio doméstico, 95% de los empleados está en negro. Las empresas podrán pagar salarios con cheques, lo cual también implicará un costo mayor o abrir cajas de ahorro paralelas con el costo correspondiente.



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