15 de febrero 2001 - 00:00

Las empresas sólo emiten 10% de cheques diferidos

Menos de 10% de los cheques que emiten las PyMEs son diferidos y, en cambio, ante la imposibilidad de cumplir con los requisitos para acceder a financiamiento, las firmas siguen necesitando vender cheques en 'cuevas', donde les llegan a cobrar hasta 6% mensual.

Cambiar cheques de mediano plazo sigue siendo una de las modalidades más usadas por las PyMEs para financiarse a corto plazo. Pero a cambio deben pagar tasas que llegan a 70% anual si la operación se hace en el mercado negro, o hasta 25% si la empresa califica para hacerlo a través de las entidades financieras. Igualmente, si algún cheque que es cambiado en el banco resulta posteriormente rechazado, la tasa que cobra la entidad a la empresa es la de cuenta corriente al descubierto, que se ubica entre 50% y 80% anual. Pero a pesar de estas tasas exageradas, el canje de cheques se ha convertido, a la fuerza, en uno de los instrumentos más usados diariamente por las PyMEs para evitar el ahogo financiero y conseguir liquidez inmediata. Cuando se aprobó el uso del cheque de pago diferido, la posibilidad de vender esos valores a las entidades financieras parecía resolver el problema de tener que financiarse a tasas de usura como las que se ofrecen en el sistema financiero informal. Sin embargo, la mayoría de las empresas no usa este sistema.

«Prácticamente todos los meses se me acumulan cheques a dos o tres meses y no me queda otra alternativa que recurrir a las 'cuevas' porque no tengo liquidez, y para abrir una cuenta corriente no tengo todos los impuestos al día. En el mejor de los casos pago 4,5% mensual», decía a este diario un empresario de la Capital Federal.

Pero desde que los bancos se abrieron a este negocio, al menos 4000 empresas (según las estimaciones que manejan especialistas en el mercado financiero) pudieron aprovechar esta opción. Una cantidad todavía muy chica si se estima que existen en el país cerca de 900 mil empresas.

Tasas variables

La mayoría de los bancos tienen abiertas estas líneas de cheques, pero las tasas son muy variables: dependen básicamente de la calificación que la entidad le otorgue a la empresa y a los clientes con los cuales trabajan. Las empresas que obtienen la categoría más alta pueden cambiar sus cheques a algo menos de 1% mensual (9% nominal anual). Pero la mayoría de las PyMEs no entran en esta categoría, y en cambio se financian a tasas de entre 16% y 25% anual. «Si algunos de los cheques a cambiar corresponden a clientes del banco, la tasa puede bajar», explicó una fuente del Banco Francés, donde el interés promedio anual para cambiar cheques es de 23 por ciento.

«En el Banco Ciudad, a una empresa que califica en la posición 2 le cobran 12%, pero la clave para obtener la mejor tasa está en saber discutir y negociar con los gerentes comerciales», explicó el asesor financiero de empresas
Oscar Canil, quien también recomienda a las empresas recurrir a las Cooperativas de Créditos donde se pueden conseguir tasas de 18 por ciento. Desde el Banco Credicoop, el subgerente general comercial, Sergio Clur, señaló que las tasas para cambiar cheques dependen de la calidad de la empresa pero oscilan entre 11% anual y 16% anual. Se trata de una tasa interesante si se considera que en la mayoría de las entidades financieras de primera línea que recorrió Ambito Financiero, las tasas promedio que obtienen las PyMEs para cambiar cheques superan 20 por ciento.

Pero un dato a tener en cuenta es que en todos las entidades, si alguno de los valores no tiene fondo, el banco le cobra a la empresa la tasa que rige para un descubierto en cuenta corriente sin acuerdo, que se ubica entre 50% y 80% anual. Según explicaron desde el
Banco Galicia, donde la tasa promedio anual para descontar cheques se ubica en 19%, si un cheque rebota, se le cobra a la empresa una tasa de 50% anual por el valor del cheque rechazado.

Pero no todas las empresas califican para poder tener una cuenta corriente, y sumarse así a la operatoria de descuento de cheques que ofrecen los bancos. Y éste es el eterno dilema de la mayoría de las PyMEs argentinas: al no tener sus impuestos al día, les está cerrado el crédito a través de entidades bancarias y las únicas alternativas de financiamiento están afuera del sistema, pero a tasas que vuelven inviables los proyectos. En general, los requisitos que piden los bancos para abrir una cuenta corriente a empresas y poder canjear cheques son últimos 6 aportes previsionales, últimas seis declaraciones del IVA, últimas declaraciones juradas de Ganancias, y otra documentación formal de la empresa.

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