Las "golondrinas" no vienen, se van

Economía

Formidable sorpresa dio la rueda accionaria, con una caída a pique que tuvo exclusivamente que ver con cuestiones locales, visto el resultado argentino cotejado con demás recintos. La inusitada aparición de disposiciones sobre los llamados «capitales golondrina», en época donde las golondrinas deben de tener muchos más lugares agradables donde volar, que a una economía tan conflictuada como la nuestra, acaso dio una señal -un símbolo- sobre políticas que espantan al capital, más que adelantarlo. La Bolsa, caja de resonancia, recibió las novedades como quien le pega con una maza a una cuerda de violín, y lanzó un agudo sonido, un quejido a lo largo de los paneles, con un derrape que rozó 7% en el promedio ponderado del cierre.

• Por el piso

Las marcas de clausura coincidieron casi con el mínimo del día, advirtiéndose la carencia de reacciones y un mercado tomado: absolutamente por sorpresa. Con volumen generoso, sin cerrarse filas vendedoras a pesar del rebaje, hubo un principio de «corrida», más que de toma de utilidad o rasgo natural de depuración. Con unos $ 53 millones para acciones, $ 24 millones en CEDEAR, se percibió allí un pase de posiciones entre activos locales y foráneos. Racimo de papeles perdiendo entre seis y siete por ciento, un Merval que cayó a los 738 puntos y viniendo a la centena inferior: cuando estuvo arriba de los 800, apenas unas ruedas antes. Un vuelco espectacular, que así como genera desorden, puede activar mecanismos peligrosos -como cauciones- que presionen más, si es que no se logra tranquilizar el ambiente de inmediato. Alta tensión.

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