Lavagna: "Aún trabajamos para cerrar el acuerdo"
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Periodista: ¿Hasta qué punto se ha llegado en las negociaciones con el FMI? ¿En qué temas se ha avanzado y en cuáles persisten las diferencias? ¿Se han hecho nuevos planteamientos?
Roberto Lavagna: En una negociación que lleva tanto tiempo necesariamente, porque la realidad es dinámica, aparecen temas nuevos, de un lado y del otro. Claramente, si usted recuerda la información que el Fondo estaba dando por escrito a los países miembros, a los accionistas del Grupo de los Siete era que la situación fiscal estaba absolutamente bajo control. Ahora, con el correr de las semanas, al revés, aparecen del lado del Fondo algunas dudas sobre la situación fiscal. Nosotros no las compartimos pero en todo caso es una discusión en torno a números de gastos y de ingresos no de ahora, sino de todo el año 2003. Este es uno de los capítulos nuevos que se ha abierto en la negociación.
P.: ¿Por qué el Fondo está actuando de esta manera?
R.L.: Por empezar hay que registrar un dato básico y es que Argentina está en default desde enero pasado y no hay en este momento a nivel internacional ningún país que tenga por delante la tarea de reestructurar una deuda tan grande como la que la Argentina ha venido acumulando en los últimos años. Precisamente por eso el otro día en la conferencia de prensa que di en Buenos Aires decía que es una política muy firme de la actual administración no tomar nueva deuda. Aunque hubiera fondos en el mercado para la Argentina, no los tomaríamos porque estamos convencidos de que uno de los males que hay en la economía argentina es vivir sobreendeudándose.
P.: ¿Se ha planteado también un problema por la pretensión de más provincias de pagar impuestos con sus bonos?
R.L.: No sé si ya se ha llegado al estado de iniciar juicios, pero en todo caso es claro que varias provincias han pedido que sus cuasi monedas o sus bonos puedan ser usados para pagar impuestos federales. Obviamente nos oponemos a esto totalmente porque, al revés, hemos tratado de ir limitando el uso de estas monedas que estaban autorizadas antes de que nos hiciéramos cargo de la conducción de la economía. Por ejemplo, en el caso de los patacones, si bien se permite que sean utilizados para el pago de impuestos, se ha acordado con la provincia que la coparticipación se le devuelva en patacones, no en pesos. Es decir que los patacones están siendo progresivamente reciclados dentro de la propia provincia emisora. Está lejos de nuestra intención permitir un pago de impuestos en bonos.
P.: ¿Cómo está planteada la discusión en torno al tema fiscal? ¿El problema es la idea de reducir el IVA?
R.L.: No fue un punto para nada central en esta discusión. Simplemente preguntaron cómo había que interpretar esta idea, que no es una medida tomada sino, como les expliqué, algo que está siendo analizado. Nuestra respuesta fue clara en el sentido de que vamos a seguir explorando todas las medidas que tengan que ver con la reactivación económica, y ésta puede ser una de ellas. Aquí viene la eterna discusión de si bajando impuestos en un momento determinado se termina cobrando más o se termina cobrando menos. El Fondo, por supuesto, tiene la tradicional posición de que se termina cobrando menos y que hay que subir impuestos. Nosotros les mostramos el ejemplo de finales del año '99, cuando fruto del acuerdo con el Fondo ni bien asumió un nuevo gobierno se acordó un paquete impositivo muy fuerte que lo que hizo fue frenar una muy pequeña reactivación que aparecía en ese momento, someter en definitiva a la economía a dos años adicionales de recesión, porque ya llevábamos dos años, y el efecto fiscal fue negativo.
P.: En su momento usted dijo que no se harían nuevos pagos usando reservas. ¿Ese compromiso se mantiene?
R.L.: Sí, básicamente sí. Básicamente sí.
P.: El Fondo plantea permanentemente una inquietud política. ¿A qué se refieren exactamente?
R.L.: La idea es que hay que hacer un consenso en torno al acuerdo y yo les he respondido lo que dije hasta el cansancio en Buenos Aires: uno no puede pedir un consenso sobre algo que todavía no existe. En todo caso primero se tiene que llegar a un acuerdo, o a un preacuerdo si usted quiere, y después pedir el consenso. En realidad ya hubo una mala experiencia cuando ellos intentaron en Brasil que los candidatos dieran un consenso antes de que el acuerdo estuviera firmado y los candidatos dijeron no. Cuando se cerró el preacuerdo, se fijaron los 30.000 millones, recién ahí los candidatos se manifestaron. Uno no puede hacer que le firmen, además en pleno período preelectoral, un cheque en blanco. Es un absurdo eso.
P.: ¿Cuál es su pálpito? ¿Se llega a un acuerdo o no?
R.L.: Trabajamos para que se cierre. Después veremos.




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