23 de mayo 2003 - 00:00

Lavagna canjea obra pública por deudas

Munir Madcur (vice 2° de la CAC), Eduardo Baglietto (presidente), Aldo Roggio, y Gerardo Martínez (UOCRA) flanquean a Roberto Lavagna. El ministro reafirmó el lanzamiento del Plan de Obras Públicas.
Munir Madcur (vice 2° de la CAC), Eduardo Baglietto (presidente), Aldo Roggio, y Gerardo Martínez (UOCRA) flanquean a Roberto Lavagna. El ministro reafirmó el lanzamiento del Plan de Obras Públicas.
«Las empresas, porque no quieren, no pueden o no saben, se resisten a aceptar el costo hundido de la crisis. Si no se acepta, es imposible arrancar de nuevo.» Luego de reafirmar que la obra pública será «prioridad» para el gobierno de Néstor Kirchner, el ministro Roberto Lavagna pidió a los miembros de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) una especie de «sacrificio patriótico» a fin de arrancar con el Plan de Obras: resignar reclamos sectoriales para utilizar los fondos disponibles en obra nueva y no para sufragar deudas atrasadas del Estado con el sector.

«Si la industria textil no hubiera resignado lo que perdió durante los pasados siete años, no podría haberse recuperado a tasas excepcionales como lo hizo este año. El sector de la construcción reclama deudas impagas, ajustes, etc. Si se insiste en que primero se resuelva lo de atrás, seguirá siendo un obstáculo para avanzar»
, dijo el titular de Economía.

Lavagna habló ante unos 200 constructores, encabezados por Eduardo Baglietto (titular de la CAC), Aldo Roggio (vice), Munir Madcur (vice 2° y padre del subsecretario de financiamiento Leonardo Madcur, presente en la comida) y Gregorio Chodos. En la mesa principal también se acomodó Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA. Al almuerzo fueron además Guillermo Nielsen (secretario de Finanzas), Amalia Lacroze de Fortabat (Loma Negra), Amadeo Vázquez (presidente de Telecom) y Arturo Acevedo (Acíndar), entre otros.

Baglietto (grupo Techint) recibió a Lavagna con un decidido apoyo a su gestión pasada y futura. «Fue capaz de timonear el país en medio de una tormenta y posibilitar que entremos con tranquilidad en una nueva etapa. Esto, a pesar de que no pudo ayudarnos». Prefirió olvidar, seguramente, el canje de BODEN por unidades habitacionales nuevas que permitió el ministro.

Lavagna dijo algunas de las cosas que los miembros de la CAC habían ido a escuchar, aunque omitió precisiones sobre el Plan de Obra Pública (dejó la tarea a su colega Julio de Vido, ausente con aviso porque el clima no le permitió llegar desde Río Gallegos) y lanzó la bomba del «costo hundido».

«El presidente Néstor Kirchner puso la obra pública en el centro de la escena; él y quienes colaboramos con él consideramos que hay que consolidar la recuperación, pero está claro que el empleo viene creciendo menos. Entre otras cosas por rigideces en la legislación laboral»,
dijo.

Fue en ese momento que el ministro hizo sonar la música que esperaba escuchar su auditorio: «La obra pública es ideal para reactivar. Se trata de una decisión trascendente porque los recursos del Estado son escasos, pero está primera en este escenario». Pero casi de inmediato arrojó el baldazo del «costo hundido» que hizo que los constructores se interrogaran con la mirada («¿Qué quiso decir?»), pregunta que se repetía aún después de terminada la reunión.

Después, en ronda de preguntas, explicó que «el financiamiento no es un problema: en el Presupuesto Nacional de este año hay una partida de $ 3.500 millones; el fondo fiduciario tiene otros $ 1.000 millones, y hay créditos de organismos internacionales listos para ser usados por $ 800 millones. Llegamos casi a $ 6.000 millones (en realidad, a 5.300 pesos)». Reiteró que se finalizarán 8.000 viviendas inconclusas en varias provincias, para lo que hay una partida de $ 89 millones y agregó que «se puede empezar ya».

Otras definiciones que dejó el ministro:

• «No vamos a permitir la indexación, porque sería reintroducir un factor inflacionario en la economía, y hoy -con los niveles de inflación- no hay razón para hacerlo».

• «No está claro a qué se refería con lo de costo hundido», dijo Roggio a este diario. «La impresión es que se hablaba de los reclamos por obras paralizadas, y ahí cada empresa verá qué hace. Pero en relación a los certificados de obras adeudados, creo que eso se cobrará». De todos modos, el empresario se manifestó «muy satisfecho por los anuncios, porque por primera vez en mucho tiempo no se discute que construir es una prioridad.» Roggio agregó que si bien los $ 6.000 millones anunciados representan «el doble de lo que se está haciendo», está muy lejos de los estándares mundiales. «De todos modos, implica que en un año pasaremos de 100.000 empleos directos a más de 200.000, más todos los indirectos de nuestros proveedores».

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