Lavagna: a corto plazo, la guerra beneficiará al país
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El ministro se ampara, además, en que hay un acuerdo con las petroleras para no tocar los precios al público, de modo que el consumidor (y el índice de inflación) no se verá afectado por la suba del petróleo en el mercado internacional.
• No subirán los precios de las naftas y del gasoil.
• Entre ese valor y 36 dólares, se constituirá un crédito a favor de las empresas productoras, que se cancelará cuando el WTI caiga por debajo de 28,5 dólares.
• Hasta que se termine de pagar el crédito, no bajarán los precios de las naftas y el gasoil.
• Si el precio real del WTI supera los 36 dólares, la diferencia será absorbida por las productoras de petróleo, siempre que se mantenga el actual nivel de retenciones.
Esto quiere decir que por encima de 36 dólares, las productoras compensan, con los mayores ingresos por exportación, lo que dejan de percibir en el mercado local.
El problema que puede generar el esquema es a futuro, y ya no será para este gobierno ni para Lavagna. Cuanto más tarde en bajar el petróleo por debajo de 28,5 dólares, más tardará después en reflejarse en los valores internos la baja en los precios internacionales.
A cambio de que no les aumenten las retenciones, las petroleras se comprometieron también a asegurar el abastecimiento de gasoil para la cosecha que empieza ahora y termina en junio. Esto significa que las petroleras importarían gasoil a precio internacional, si la demanda lo exige, porque están exportando los excedentes de naftas con un gravamen de 5%.
Esta tranquilidad implica que Eduardo Duhalde y el propio Lavagna parecen haber abandonado la amenaza de quedarse con todo el aumento del petróleo a nivel internacional, por encima de 35 dólares o de 30 dólares, aplicando retenciones de 100%.
Estando ya a mediados de marzo, el gobierno no volvió a plantear esa posibilidad, y todo indicaría que este gobierno terminará sin cambios en las retenciones y con precios congelados de los combustibles, sobre todo, si como se espera, una eventual trepada de la cotización internacional por encima de 40 dólares dura muy pocos días.
De todas formas, resulta llamativo que el precio internacional del petróleo retrocedió ayer 1,3% al darse como un hecho la incursión de los EE.UU. en Irak, lo que demostraría que los inversores, por lo menos hasta ahora, esperan una acción militar rápida y aplastante.
• Volatilidad
No obstante, el mercado del crudo tiene una alta volatilidad, y hay también temores de que si se percibe que la guerra puede ser más larga de lo previsto por George W. Bush, se produzca una brusca trepada en el precio a más de 40 dólares.
En principio, los operadores estarían pensando que la cotización tiene ya la prima de guerra, y que no conviene seguir comprando a precios altos, sobre todo cuando se acerca la primavera en el Hemisferio Norte y baja la demanda, y porque los EE.UU. podrían usar sus reservas estratégicas.
En la jornada de ayer en Nueva York, el barril del West Texas Intermediate, de referencia en los EE.UU. y la Argentina, cerró con una baja de 45 centavos, a 34,93 dólares, después de haber perdido 63 centavos el viernes. Pero durante la sesión llegó a estar más de 1 dólar por debajo del precio anterior y más de 6 dólares por debajo que durante la crisis del Golfo de 1991.
Posteriormente, se conoció la suspensión del programa de la ONU para Irak «petróleo por alimentos», con lo cual la oferta mundial caerá alrededor de 2,5 millones de barriles diarios, que es lo que actualmente exporta Bagdad. Además, si Saddam Hussein quemara las instalaciones petroleras, la recuperación de la producción iraquí podría demorar hasta unos seis meses, si es que los EE.UU. logran imponer rápido un nuevo gobierno.
Por eso, los analistas se vieron sorprendidos por el comportamiento del mercado y la mayoría esperaba una suba y no una baja.




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