20 de abril 2004 - 00:00

Lavagna energético, ahora con un plan anti-De Vido

Desde hace una semana, Roberto Lavagna cuenta con un plan energético con el cual librar con más argumentos la interna que ha abierto contra Julio De Vido, el ministro encargado de esa materia. El trabajo fue elaborado a pedido del ministro por un especialista en cuestiones de gas que se desempeñó durante años como funcionario de Techint. Nada casual la consulta a Javier Tizado.

Lavagna abrió su disidencia con De Vido antes de contar con ese estudio. Fue durante su viaje a Lima, para asistir a la reunión del Banco Interamericano de Desarrollo. Desde esa ciudad señaló su desacuerdo con las tres medidas principales adoptadas por De Vido durante la crisis: la restricción del flujo de gas exportado a Chile, la decisión de no subir el precio del gas natural comprimido (materia en la que Lavagna es experto, gracias a los conocimientos que le habilitó su amigo Vittorio Orsi) y la política de requerir inversiones antes de negociar tarifas.

Ahora Lavagna pretende tener en carpeta un conjunto de medidas que lo pongan en condiciones de expandir su poder durante la próxima crisis, que en Economía prevén para el pico del invierno. Para comprender esta pasión por la energía debería recordarse que el ministro tuvo bajo su poder esa área hasta que llegó al gobierno Néstor Kirchner y se la arrebató para ponerla en manos de De Vido. El funcionario al que le comandó ese pequeño y apetecible reino fue Enrique Devoto, un colaborador de Lavagna desde la década del '70. Ahora, con la crisis, ¿habrá llegado para Lavagna la hora de la venganza? Como Eduardo Duhalde, el titular del Palacio de Hacienda pretende también desprenderse de la responsabilidad que le cabe en el retraso tarifario que está entre las causas de la crisis. El ministro y su antiguo jefe de Lomas de Zamora repiten ahora que ellos pretendieron llevar adelante una actualización de las tarifas y que no pudieron hacerlo por decisión judicial (en su momento había funcionarios que lo explicaban al revés: «Disponemos el aumento de tarifas porque sabemos que los jueces nos lo impedirán»). Aunque en reserva admiten que el propio Kirchner impidió esa actualización.

• Imputación

Pero hay otra dimensión del problema por la que Lavagna redescubrió su pasión energética: ahora puede imputarles a las limitaciones de infraestructura un eventual enfriamiento de la economía, es decir, un freno para el crecimiento. El culpable de que el proceso de recuperación se desacelere será, entonces, De Vido. Sin embargo, experto en delegar responsabilidades, el ministro dejó trascender que tampoco habría que festejar la marcha ascendente del PBI, efecto no querido de una política monetaria para él demasiado expansiva, que produjo el colapso de la energía. ¿Cuánto podría afectar a la recuperación la falta de inversión derivada de los desaciertos que se cometieron en la negociación de la deuda pública, que Lavagna demora desde hace dos años?

Detener los dardos del ministro de Economía en De Vido sería una ingenuidad: su blanco es Kirchner, responsable último de las decisiones del ministro de Infraestructura. Lavagna pretende deslindar responsabilidades con el Presidente respecto de las crisis que puedan aparecer en el programa oficial. Importa el detalle: desde la última reunión con el Fondo Monetario Internacional, cuando mantuvo a ciegas a Kirchner durante un par de días, al ministro se lo nota más seguro de sí mismo, «cavallizado», como dicen los chistosos.

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