20 de agosto 2003 - 00:00

Lavagna festeja que Noriega prometió apoyo ante el FMI

Roger Noriega comía anoche en la Embajada de los Estados Unidos y los legisladores que compartían su mesa no lo notaron del todo distendido con el clima que encontró en la Argentina. Es cierto, había llegado en un mal día. Néstor Kirchner agrió más la relación con su vicepresidente al punto de expulsar de la administración pública a sus allegados y frente a la Facultad de Derecho Hugo Chávez se explayó en sus diatribas contra los Estados Unidos.

Hoy Noriega se entrevistará formalmente con Roberto Lavagna (aunque se presumía que ayer hubo un encuentro informal), departirá largamente con Rafael Bielsa y se reunirá con Kirchner, a quien hablará de su principal tarea del año: la preparación de la cumbre extraordinaria de presidentes americanos que se reunirá en México en enero del año próximo
. Se hablará también de acelerar la negociación del ALCA y habrá una discusión sobre los subsidios al agro, que EE.UU. y la Unión Europea acaban de desconsiderar para la discusión de la ronda Doha de la OMC.

Mirado desde Buenos Aires, Noriega no es uno más de los funcionarios de Bush. Secretario Adjunto del Departamento de Estado para el Hemisferio Occidental, se trata del más encumbrado responsable de las vinculaciones entre Washington y América latina. A este rango burocrático le suma una condición política: dentro de la diplomacia norteamericana, Noriega es uno de los máximos allegados a George W. Bush. Algunos ejemplos: durante una reunión con sus principales «punteros» de la comunidad latina que se televisaba el año pasado por CNN, el propio Bush dedicó un par de minutos para descubrir, para bochorno del funcionario que había llegado tarde, « por qué no está Roger, por qué su silla está vacía». Más significativo, el presidente de los Estados Unidos recibió a Noriega en su rancho de Crawford antes de que iniciara su primera visita al Cono Sur. Detalle: a esa residencia de descanso apenas entran los íntimos de Bush y un par de aliados internacionales, como Tony Blair o José María Aznar.

Si se prestara atención a Roberto Lavagna, su estado de ánimo era ayer mucho más entusiasta que el de Noriega. La reunión formal con el visitante se realizará hoy pero el ministro comentó a un par de colegas del gabinete que ya tenía buenas noticias. Como si se hubiera encontrado con Noriega en secreto.

El segundo de Powell le prometerá a Lavagna respaldo en la negociación frente al Fondo Monetario
. ¿Cuánto vale ese respaldo? « Es 20% de las acciones del Fondo», contesta el funcionario consultado. ¿En qué consiste el aval? No hay que pensar en la discusión menuda del superávit (ya aceptado en poco más de 3% del PBI) sino en el modo en que se presentará la agenda de reformas que todavía no comenzaron a discutirse: coparticipación, derogación de la legislación que afecta los derechos a los acreedores, compensación a los bancos por la pesificación asimétrica, aumento de tarifas, etc. El incumplimiento de estas condiciones impide, en principio, un acuerdo por tres años. Por eso se requiere de un tratamiento político especial para que el Fondo admita ese pacto de larga duración contra una agenda precisa de «deberes», lo que en la terminología burocrática del organismo se denomina «continuous performance criteria». Para entender esta buena voluntad de la administración de los Estados Unidos hay que poner de relieve un dato: el temor por una crisis económica en Brasil juega a favor de que la Argentina consiga rápidamente un acuerdo que en otro contexto sería más esquivo. De cualquier modo, la posibilidad de acelerar el tratamiento de las leyes que rodean al acuerdo fue el tema central de la charla de anoche entre Noriega y los legisladores.

• Preocupación

La negociación con el Fondo ocupa 90% de la preocupación de los funcionarios norteamericanos en relación con la Argentina. Sin embargo la recorrida de Noriega es más amplia. Habló con Gustavo Béliz, con quien tocó dos temas principales. En primer lugar, la embestida del Poder Ejecutivo sobre la Corte. Ya Powell se había interesado por la cuestión en junio, de paso por Buenos Aires. Se le dieron garantías de que cualquier desplazamiento se haría siguiendo el procedimiento legal. Al cabo de los meses, el Departamento de Estado volvió a interesarse por el tema, sobre todo por el modo y las razones que se manifiestan en el caso de Eduardo Moliné O'Connor. Por lo visto, algo que se garantizó no está suficientemente asegurado para Washington.

El otro pasaje importante de la conversación con Béliz fue el referido a la seguridad, que vista desde el Departamento de Estado equivale casi exclusivamente a lucha contra el terrorismo y el narcotráfico
. Aquí hay un detalle que inquieta a la oficina de Noriega y que quedó consignado en un informe reciente: el desplazamiento de la Gendarmería de sus funciones tradicionales en el combate de esos delitos para que se aboque a tareas de seguridad callejera.

José Pampuro fue otro de los que pasó el examen de Noriega ayer por la tarde
. Si bien «la mesa» que espera al ministro de Defensa se reunirá en noviembre, cuando este duhaldista bonaerense viaje a entrevistarse con Donald Rumsfeld en Washington, ayer se avanzó con algunos temas. Por ejemplo, la reactivación del negocio de la empresa Lockhead en Córdoba, mimada por el aparato industrial de Defensa de los Estados Unidos. Para el encuentro con Rumsfeld quedarán otras materias, como el mayor rigor en el control de las fronteras y la declaración de las fuerzas guerrilleras que actúan en Colombia como «terroristas» (lo que las incluirá paulatinamente en el «eje del mal» de la administración Bush).

La reunión con Pampuro le permitió a Noriega dejar trascender una interpretación de su visita a Buenos Aires o, por lo menos, una desmentida de una interpretación falsa: que su aparición sirviera para «imponer un punto de vista del Fondo». Tal vez logre despegar de esa versión hoy si, como había pensado en Washington antes de partir, lanza la idea de que además del equilibrio económico todas las negociaciones internacionales deben tener en cuenta el desarrollo social y la lucha contra la pobreza.

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