23 de enero 2004 - 00:00

Lavagna ofreció ahora 3% real

Ayer trascendieron detalles de una carta enviada por Lavagna al FMI que precisamente es la que da pie a la aprobación de las metas. En ésta, se sostiene que este año el superávit primario será de 3% del PBI (antes el compromiso era una suma fija de $ 12.480 millones, que es un porcentaje menor). También para el año próximo se promete hacer un esfuerzo fiscal "consistente" con la renegociación de la deuda. De esto se deduce claramente que ese superávit se subirá a 3,5% (más si se quieren pagar BODEN y los préstamos garantizados en poder de los bancos).

Trascendieron ayer los detalles completos de la carta de Roberto Lavagna a Horst Köhler con las nuevas metas a las que se compromete el país con el Fondo Monetario. La misiva será difundida en su totalidad el miércoles próximo, cuando el directorio del organismo internacional acceda a la aprobación de la primera revisión del programa. Contiene como eje saliente, obviamente, la renegociación de la deuda (debe haber una propuesta lanzada antes de junio), que fue el punto principal observado por el staff del Fondo, a lo que se suman promesas del ministro Lavagna en cuanto a la performance futura en lo fiscal.

• Presión

Cabe recordar que el organismo presionó, para aprobar la revisión, con que la Argentina mejorara la oferta a los acreedores. Para ello, llegó una misión técnica al país, pero no lograron que se modificara la quita de 75% en el valor nominal. Entonces, esta carta viene a justificar la demora en aprobar de la revisión del organismo internacional.

Fechada el 9 de enero, el mismo día en que Köhler habló con Kirchner y recomendó aprobar esa primera revisión al directorio del Fondo, la misiva de Lavagna hace un repaso a los logros observados en 2003 respecto de las metas fiscales y monetarias y el crecimiento de la economía. Luego, lo importante: se manifiesta el compromiso de lograr un superávit primario de 3% del PBI este año, y Lavagna promete realizar «un esfuerzo fiscal consistente con las necesidades financieras que emerjan de la reestructuración de la deuda».

De esto se deduce que en el año próximo, precisamente cuando el gobierno tiene que hacer frente a fuertes pagos por los vencimientos de BODEN y los préstamos garantizados (a lo que se deberían sumar desembolsos por intereses de la deuda renegociada eventualmente), ese 3% del PBI (antes, además, una meta fija de $ 12.480 millones y no porcentaje) se transformará seguramente en 3,5%. Una alta fuente del Palacio de Hacienda aseguró ayer que «todo está en línea con lo firmado en la carta de intención. Y se mantiene la tendencia creciente del superávit primario...».

Contra algunas versiones previas, la carta de Lavagna, firmada también por el vicepresidente del Banco Central, Pedro Lacoste, no contiene pedidos de «waiver». Sí habla de la demora en designar a los bancos que organizarán la propuesta a acreedores y la compensación a entidades financieras por la indexación asimétrica (CER para depósitos y CVS para determinados créditos).

No se fija tampoco en esa carta una meta de porcentaje de aceptación que debería tener la oferta que se haga a acreedores. Sí que «goce de una amplia participación». En el equipo económico, especulan que el piso será de 35%/ 40%, que es la tenencia de papeles en default de AFJP e inversores institucionales locales a los que se puede «invitar» para que acepten, con la amenaza de la reforma previsional en la mano.

• Objetivo

Otra novedad es que, en relación con las privatizadas, el gobierno se compromete a que la Unidad de Renegociación y Análisis de Contratos de Servicios Públicos culmine para junio la revisión de 54 de los 62 contratos que deben ser actualizados en las áreas de gas, electricidad, autopistas interurbanas, puertos y aeropuertos, agua corriente e hidrovías. Para trenes y telecomunicaciones, el objetivo es que esté listo para fin de año. En este contexto, habría un nuevo marco regulatorio en diciembre de este año.

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