15 de agosto 2003 - 00:00

Lavagna: se eliminarán en el futuro impuestos "distorsivos"

"El próximo paquete impositivo será muy agresivo en el combate de la evasión y a la economía informal. Si logramos los objetivos que nos proponemos con ella, en el futuro estaremos en condiciones de eliminar los impuestos que ustedes califican de 'distorsivos', como el que grava las transacciones bancarias y las importaciones.»

El ministro Roberto Lavagna tuvo palabras esperanzadoras para el medio centenar de empresarios de primera línea que lo escuchaban en uno de los salones del Hilton de Puerto Madero. Se trataba de la asamblea anual de la AEA (Asociación Empresaria Argentina), que invitó al titular de Economía para la ocasión. Lavagna, como es casi una costumbre, se hizo acompañar por el secretario de Finanzas Guillermo Nielsen y por el de Coordinación, Leonardo Madcur.

Un rato antes del discurso de Lavagna, Luis Pagani había sido reelecto por tres años como presidente de la entidad; también se eligió a quienes lo acompañarán, con la novedad de que Oscar Vicente -que había pedido licencia al venderse PeCom Energía-retornó al consejo directivo representando a Petrobrás.

Lavagna llamó a fomentar el crecimiento «para que el PBI se duplique cada quince años, después de dos décadas de retracción». Y marcó su coincidencia con tres de los puntos incluidos en la declaración de principios de AEA:

• mantener el superávit primario, destinando parte de él al pago de obligaciones al cumplimiento de los compromisos contraídos por el Estado;

• una reforma impositiva que ataque la evasión (en este punto los empresarios le reclamaron también que se combata la economía informal, que los golpea duramente; el ministro estuvo de acuerdo en hacerlo);

un aumento progresivo de salarios, prudente, y siempre en línea y «atado» al incremento de la productividad. También admitió que «en cuanto sea posible, se eliminará la doble indemnización». Sin abjurar del mecanismo (de hecho lo defendió en las circunstancias y en la coyuntura en que se lo adoptó, diciendo que era «casi la única manera de evitar la destrucción del trabajo»), el jefe del Palacio de Hacienda admitió que «no puede prolongarse su vigencia indefinidamente».

Obviamente, los empresarios quisieron saber cómo marchaban las negociaciones con el Fondo. Lavagna respondió: «Muy bien; estamos en una etapa técnica, y estamos avanzando de manera ágil y sostenida».

Lavagna también adelantó que «muy probablemente» en la próxima asamblea del FMI que se celebrará en el emirato de Dubai a fines de setiembre «se presentará una propuesta de reestructuración de la deuda defaulteada».

Desde ya, en un encuentro entre empresarios y funcionarios no podía evitarse tocar uno de los temas más ríspidos por estos días de la relación gobierno-producción: la reticencia de Néstor Kirchner a dejarse ver con empresarios. No puede dejar de apuntarse que el Presidente haya recibido el miércoles a los dirigentes piqueteros, pero hasta ahora no haya hecho lo propio con ninguna de las organizaciones que nuclean a los hombres de empresa. «Más no puedo hacer: las puertas del Ministerio de Economía están siempre abiertas para escucharlos», se resignó Lavagna ante la obvia pregunta sobre esa cuestión.

Después hubo tiempo para hablar de la invasión de bienes brasileños (
«habrá que considerar los momentos en que las condiciones de los países miembros son muy desiguales, y buscar los mecanismos compensatorios para no caer en distorsiones»), moneda única para el Mercosur (Lavagna distinguió entre «moneda común», útil para saldar transacciones, y «moneda única», para la cual -admitió- «no estamos en condiciones de instrumentarla») y otras cuestiones sectoriales.

Al almuerzo concurrieron -entre otros- José
María Ranero Díaz (Repsol YPF, que adelantó que en el curso de los próximos doce meses se jubilará), Cristiano Rattazzi (Fiat), Marcelo Lema (IBM), Eduardo Elzstain (IRSA), Enrique Menotti Pescarmona, Carlos Miguens (Quilmes), José Cartellone, Alfredo Coto, Aldo Roggio, Fede-rico Braun (La Anónima), Luis Mario Castro (Unilever) y Alberto Grimoldi.

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