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Lavagna prefirió no responder a los trascendidos sobre el presunto pedido de las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del gobierno de Estados Unidos para que su país reabra el canje de deuda privada para aquellos acreedores que no aceptaron la propuesta de quita.
Lavagna compartió una reunión y un almuerzo con Iglesias en la sede del BID en Washington y luego partió de regreso a su hotel, desde donde esta noche emprenderá el regreso a Buenos Aires en un vuelo comercial directo.
Iglesias, por su parte, salió de la capital norteamericana rumbo a Europa inmediatamente después de la entrevista con Lavagna, por lo cual tampoco el presidente del BID hizo comentarios sobre la agenda de la reunión con el ministro argentino.
El domingo por la noche Lavagna fue recibido en una cena "a solas" por el director del FMI, Rodrigo Rato, con quien volvió a entrevistarse el lunes. También mantuvo reuniones -junto a su equipo- con el director del departamento para el hemisferio occidental del FMI, Anoop Singh, y otros altos funcionarios del organismo financiero.
Lavagna durante su visita a Washington también se reunió con el secretario del Tesoro norteamericano, John Snow, y su vice para asuntos internacionales, John Taylor.
Estos fueron los primeros contactos personales de Lavagna con la plana mayor del FMI después del cierre del canje de la deuda privada argentina en cesación de pagos, que logró una aceptación de 76,07 ciento a pesar de la quita de entre el 65 y el 70 por ciento que impuso el gobierno.
En un breve comentario de uno de sus voceros, el FMI dijo el lunes que las reuniones fueron "fructíferas y cordiales", y adelantó que las conversaciones seguirán a nivel de funcionarios técnicos "en las próximas semanas" en Washington.
A pesar de la afirmación de que las entrevistas fueron cordiales, en la capital norteamericana trascendió que tanto los funcionarios del Fondo como los del gobierno de Estados Unidos le habrían pedido a Lavagna que reabra el canje para los tenedores de unos 20.000 millones de dólares en bonos argentinos que eligieron quedarse al margen de esta oferta.
De todas maneras, tal como había advertido al llegar a la capital norteamericana, Lavagna mantuvo un total silencio público y se abstuvo de realizar declaraciones, más allá de un comentario, en el que pidió que las conversaciones no sean tratadas como si fueran "un partido de fútbol".
Fiel a su estilo, el lunes Lavagna eligió "puertas traseras" del edificio del FMI y del Tesoro estadounidense para evitar a los reporteros.
Hoy, a diferencia de la gran mayoría de los ministros y hasta presidentes que visitan el BID, Lavagna prefirió entrar y salir del edificio del banco directamente en automóvil a través de la salida desde el estacionamiento subterráneo.
La embajada argentina en Washington hizo saber que aceptó compartir la posición de su ministro y se adhirió al silencio sobre las negociaciones en marcha para recomponer las relaciones de Argentina con el Fondo.
A mediados del año pasado, cuando llegó el momento de la tercera revisión de la marcha de la economía argentina en el marco del programa stand by vigente, el FMI anunció la postergación de ese examen hasta que Argentina concluyera el proceso del canje de su deuda privada en default.
Ahora que el canje logró un exitoso índice de aceptación, Argentina deberá renegociar su situación con el Fondo, en particular los pagos cercanos por unos 13.700 millones de dólares.
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