Liquidez, solvencia y el colapso del peso
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Esto iba a ocurrir si el mundo creía que el país no enfrentaba problemas de solvencia.
Ahora bien, el cambio del contexto internacional -caracterizado por el aumento de la tasa libre de riesgo en Estados Unidos- puso en jaque esa "solvencia percibida" y la disposición a financiar el gradualismo. La corrida sobre el peso refleja ese fenómeno y da lugar a un problema de liquidez que, de profundizarse, puede generar un verdadero problema de solvencia.
Frente a este equilibrio múltiple, la ida al FMI trata de señalizar y meter la economía en el equilibrio "bueno". Sin embargo, no creemos que eso sea suficiente: debe cambiar algo de fondo.
Si cambió el entorno, entonces tiene que cambiar la velocidad del gradualismo. El FMI era una carta que podía jugarse, pero no es suficiente. Hace falta retocar el plan original.
Además de la cuestión fiscal, hubo dos factores adicionales que agravaron la situación.
El primero es que desde diciembre de 2017 que la confianza en la Política Monetaria venía cayendo. Una intervención del poder ejecutivo en la independencia del Banco Central afectó las expectativas, y la demanda de pesos cayó, derivando en la suba del dólar.
Por otro lado, el Congreso comenzó a discutir cada vez más seriamente la reimposición de controles a las tarifas de servicios públicos, lo que, de aprobarse, implicaría un mayor gasto en subsidios y un deterioro de una situación fiscal ya delicada.
Así que lo que estuvimos viendo en estos últimos días en el mercado cambiario es el reflejo de todas estas cosas.
Para revertir esta situación es necesario que se restablezca la confianza en la política monetaria y que el plan fiscal sea más ambicioso. Si eso se consigue, Argentina podría evitar caer en el equilibrio malo (crisis de solvencia) que, como se deduce, es el que muestra el peor escenario para la demanda de dinero.
Es decir, una mayor inflación, mayor tipo de cambio nominal, mayor tasa de interés y peor escenario de crecimiento futuro.
*Iván Carrino & Asociados




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